# México contra  México: Un país asediado por el narco

> José Caicedo no se sorprende cuando pisa el aeropuerto internacional Benito Juárez, en México, e inmediatamente es abrazado por un anillo de seguridad. Esa rutina la vive desde hace 15 años, cuando empezó a trabajar en ese país como ingeniero petrolero. Hace tres lustros, este venezolano de nacimiento encontró en una transnacional una buena oportunidad

Por Martha Barrios · 9 de junio de 2015 · Mundo

![México contra  México: Un país asediado por el narco](https://panorama.onl/app/uploads/071bebf0662c4a76-1.jpg)

José Caicedo no se sorprende cuando pisa el aeropuerto internacional Benito Juárez, en México, e inmediatamente es abrazado por un anillo de seguridad. Esa rutina la vive desde hace 15 años, cuando empezó a trabajar en ese país como ingeniero petrolero.

Hace tres lustros, este venezolano de nacimiento encontró en una transnacional una buena oportunidad de crecimiento, ¡y se anotó! Su preocupación comenzó cuando fue luego asignado a México, porque iba a una zona que nadie le recomendaba por insegura. De hecho, si hay un país de habla hispana al que la gente asocie con violencia, ese es México.   

Caicedo no es inocente. Reconoce la inseguridad en esta, su tierra, ‘pero es diferente’, dice a PANORAMA. “Uno aquí sabe cómo operan los delincuentes, se cuida al entrar y salir de su casa, evita llevar a la calle prendas costosas…, pero allá el asunto de los narcos es muy fuerte”.

Del anillo de seguridad pasa a una camioneta blindada “que lo pone” en su hotel. De ahí lo dirigen a un área que es prácticamente una fortaleza. “En el trabajo uno se siente seguro, está muy resguardado”, confiesa. Pero, ¿qué es lo que pasa con este profesional?, ¿qué teme la empresa para la que trabaja?, la respuesta es una sola: secuestro.

El Centro de Investigaciones para el Desarrollo de México (Cidac), ajena al Gobierno y sin fines de lucro, concluyó que de 2007 a 2014  este delito se intensificó en más de 250%,  y está lejos de ser el más grave. En ese mismo período, solo en Nuevo León, el robo de vehículos subió 1.962%, manteniéndose hasta hoy. La Cidac, expone, sin embargo, que dentro de la ‘percepción de inseguridad’, el secuestro ocupa el primer lugar, considerando Guerrero como el estado más peligroso, seguido de Michoacán. 

El peligro de secuestro ha producido un cambio drástico en el actuar cotidiano de personas y empresas, según la Cidac. El sector empresarial ha elevado la inversión en seguridad hasta un 11% adicional por año. Pero vamos más allá. Un reporte de Goldman Sachs denota que “el principal riesgo para inversores  es la posibilidad de que el comportamiento de la economía permanezca débil entre 2016-17 y los inquietantes asuntos de violencia, seguridad y supuesta corrupción no se alejen”. 

Pero, lamentablemente, el panorama de la ‘violencia mexicana’ es mucho más extenso. No se puede soslayar la afectación directa contra mujeres y niños, y la que reciben —paradójicamente— los que huyen por la frontera. Desde 2012, 48 mil personas murieron en el intento, de acuerdo con la Agencia Nacional de Estadísticas. 

En 2014, 38 millones de personas migraron dentro de sus países por conflictos o situaciones de violencia, de acuerdo con informe dado a conocer este miércoles por ONU. En el caso de las Américas, el informe señala que hubo siete millones de migraciones internas, 12% de aumento en comparación con años anteriores. La mayoría de esas personas, seis millones, huyeron del prolongado conflicto armado en Colombia, dijo Volker Türk, alto comisionado adjunto de Acnur. México, por su parte, comienza a vivir en este sentido su propia tragedia con miles y miles de migraciones forzadas. 

El término ‘colombianización’ tiene muchos detractores, pero atendiendo la creciente violencia, sobre todo la ligada al narcotráfico y grupos paramilitares, da la impresión de que llegó para quedarse, aunque los medios mexicanos no la denuncian con la misma intensidad.

Subrayando en el contexto mexicano, las elecciones del domingo pasado se desarrollaron en medio de un amplio descontento con los políticos, por los escándalos de corrupción, una economía estancada, y violación de los derechos humanos. El caso de los 43 estudiantes del magisterio desaparecidos agregó manchas a la bastante maltrecha imagen de Peña Nieto y ha alimentado las protestas de calle. 

Obviamente, muchas personas pernoctan o han pernoctado allá sin mayor inconveniente. Tal es el caso de Raiza Inciarte. A ella la estadía —también por razones laborales—, la llevó a conocer el día a día. “Ciertamente, aquí hay mucho riesgo, pero si te cuidas puedes andar, incluso, más tranquilo que en Caracas. Claro está, hay que saber dónde uno se mete. Hay estados donde a las seis de la tarde tienes que estar ya en tu casa”.

Allá, el consumo está tan extendido que en la última década se acuñó el término narcotienditas, pequeños despachos de los cuales existen miles.  No en vano ocupan el tercer lugar como consumidores de cocaína, un dato proporcionado por el exprocurador general de la República, Eduardo Medina.

Lo interesante en este punto es que, según análisis en El Catalista, una publicación especializada, Argentina, Brasil y Venezuela son casi tres veces más violentos que México. ¿Cual sería entonces la verdad? Se trata de un problema de percepción o de conceptos.

Elías Cortez, nacido en el DF, está claro en que enfrentan un gran problema: ”Pero todo este asunto ocurre desde hace mucho, lo que pasa es que antes no había internet”. A lo que vamos entonces es a los conceptos.

Muerte es muerte, pero cuando viene obligada por la mano del hombre, entonces es violencia. Lamentablemente, hasta la violencia tiene diferentes niveles y allá tiene rasgos de atrocidad. 

En 2006, específicamente en Uruapan, un grupo armado ingresó a una discoteca para arrojar al centro de la pista de baile bolsas plásticas que contenían cinco cabezas humanas.  Para la policía, se trató de un acto de narcos con el fin de ‘marcar territorio’. 

En agosto de 2011, miembros de Los Zetas rociaron el interior del casino Royale con gasolina, le prendieron fuego y dispararon a todo lo que se moviera. El resultado dejó más de 50 muertos. 

En estados como Guerrero, sus habitantes han tenido que conformarse en grupos de ‘autodefensa’ (Guerreros Unidos) para protegerse de los ‘cárteles’. La violencia no tiene tregua. 

Mientras tanto, la lucha contra el narcotráfico que comenzó el expresidente Felipe Calderón ya suma unos cien mil muertos. Y la cifra pica y se extiende.     De esta manera, México vive la violencia que ya probó Colombia, aunque sin la exposición mediática que sufrió la tierra del “Gabo”.

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**Fuente:** https://panorama.onl/mundo/mexico-contra-mexico-un-pais-asediado-por-el-narco-20150609-0045.html
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