# Cuatro venezolanos dieron forma a la diáspora en Londres

> En la primera feria dedicada al arte latinoamericano en el Reino Unido, Lucia Pizzani, Oscar Pabón, José García Oliva y Jaime Gili mostraron miradas distintas sobre memoria, territorio y migración.

Por Adriana M. · 4 de noviembre de 2026 · Venezuela

Londres reunió esta semana a coleccionistas, curadores y galeristas para Frieze London, pero a pocos kilómetros también se abrió otro escenario para el arte latinoamericano: la primera edición de Paraíso Latin American Art Fair, presentada como la primera feria dedicada exclusivamente a ese campo en el Reino Unido.

La presencia venezolana fue uno de los ejes de esa cita. Los únicos artistas del país invitados fueron Lucia Pizzani, Oscar Pabón, José García Oliva y Jaime Gili, cuyas obras trazaron cuatro formas distintas de pensar el desplazamiento, la memoria y la identidad desde la diáspora.

Lejos de una imagen uniforme, sus propuestas mostraron una geografía fragmentada en la que confluyen ecología, arquitectura, trabajo migrante y abstracción. En conjunto, la muestra dejó ver una Venezuela dispersa, pero conectada por preguntas comunes sobre territorio y pertenencia.

Claves

- Paraíso Latin American Art Fair celebró su primera edición en Londres y se presentó como la primera feria dedicada exclusivamente al arte latinoamericano en el Reino Unido.

- Lucia Pizzani, Oscar Pabón, José García Oliva y Jaime Gili fueron los únicos artistas venezolanos invitados.

- Las obras abordaron ecología, arquitectura, trabajo migrante, abstracción, memoria y desplazamiento.

## Lucia Pizzani y una lectura vegetal del mundo

En la propuesta de Lucia Pizzani, la materia orgánica ocupó el centro. Sus piezas presentadas en Paraíso integraron semillas, vainas, arcillas, fósiles y procesos fotosensibles para explorar una inteligencia vegetal que desplaza la mirada antropocéntrica habitual en el arte contemporáneo.

La artista trabajó con referencias a bosques atlánticos de Brasil, residencias en México, cuevas prehistóricas francesas y paisajes venezolanos que siguen presentes en su memoria. Esa combinación de territorios y temporalidades dio forma a una obra donde la migración y la transformación se leen a través de formas naturales.

Sus esculturas y trabajos sobre papel no buscaron representar la botánica como paisaje decorativo. En cambio, plantearon una reflexión sobre la supervivencia, la memoria y las conexiones entre especies, territorios y tiempos distintos.

## Oscar Pabón y la arquitectura como materia crítica

Oscar Pabón presentó un conjunto de obras centradas en las relaciones entre arquitectura, memoria y lenguaje escultórico. Entre ellas destacó una pieza construida a partir de alfombras persas intervenidas, ladrillos de terracota modificados y estructuras que se mueven entre la arquitectura, la escultura y la instalación.

Su trabajo parte de objetos y materiales vinculados a la construcción para examinar las formas en que se organizan el espacio y la memoria colectiva. Al intervenirlos, abre una lectura crítica sobre las categorías heredadas de la modernidad occidental.

La obra de Pabón convierte materiales ordinarios en dispositivos de cuestionamiento. En lugar de objetos cerrados, propone sistemas abiertos donde aparecen tensiones entre tradición y modernidad, territorio y forma, uso cotidiano y significado cultural.

## José García Oliva y las voces del trabajo migrante

José García Oliva llevó a Paraíso proyectos nacidos de colaboraciones con trabajadores migrantes, sindicatos, personal de mantenimiento y comunidades vinculadas a instituciones académicas británicas. Su trabajo se apoya en gestos mínimos, oficios invisibilizados y relatos que sostienen la vida cotidiana fuera del foco público.

Sus piezas integraron dispositivos construidos con mangueras de aspiradoras, cerdas de escobas y archivos levantados a partir de testimonios orales. Con esos materiales, el artista elaboró una práctica política sin tono panfletario, más atenta a hacer visibles las redes humanas que sostienen escuelas, edificios y ciudades.

García Oliva también puso en discusión la idea de “arte latinoamericano” como categoría fija. En su lectura, toda identidad colectiva debe permanecer abierta a revisión, porque también puede excluir experiencias que no encajan en sus límites.

## Jaime Gili, el conuco y la memoria del territorio

La propuesta de Jaime Gili se apoyó en un proyecto reciente centrado en el conuco, a partir de experiencias personales y referencias literarias. El artista partió de una visita a un pequeño conuco en las afueras de Petare, de la lectura de *La vorágine* y de la observación de procesos naturales de crecimiento y fertilidad.

En sus nuevas composiciones, la vegetación desborda el orden geométrico que ha marcado buena parte de su trayectoria. Las curvas irrumpen en un lenguaje históricamente asociado a la retícula y al constructivismo, y desplazan la abstracción hacia una relación más directa con el paisaje.

El conuco aparece así como metáfora visual y política: un espacio de cultivo, pero también un territorio de resistencia cultural frente a la dependencia petrolera, la centralización económica y los discursos desarrollistas que relegaron el valor del trabajo agrícola.

Desde su estudio en Londres, Gili trabajó con fragmentos de memoria, referencias botánicas e imágenes ligadas a una geografía afectiva marcada por la distancia. En ese marco, la nostalgia operó como herramienta crítica para revisar las promesas incumplidas de la modernidad latinoamericana.

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**Fuente:** https://panorama.onl/mundo/cuatro-venezolanos-dieron-forma-a-la-diaspora-en-londres-20261104-1027.html
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