# Bombas durmientes, los restos de la Segunda Guerra Mundial

> El 14 de febrero de este año, un equipo de la Marina Real británica detonó una bomba de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) hallada cerca del aeropuerto Ciudad de Londres. El explosivo, de 500 kilogramos, fue descubierto tres días antes en el muelle Rey Jorge V, en el río Támesis, cerca de la pista del

Por Prensa Latina · 3 de febrero de 2018 · Mundo

El 14 de febrero de este año, un equipo de la Marina Real británica detonó una bomba de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) hallada cerca del aeropuerto Ciudad de Londres.

El explosivo, de 500 kilogramos, fue descubierto tres días antes en el muelle Rey Jorge V, en el río Támesis, cerca de la pista del aeródromo, el cual interrumpió sus actividades de inmediato.

La medida afectó a 16 mil pasajeros y la operación para desactivar el dispositivo demoró alrededor de 72 horas debido a las malas condiciones del tiempo.

Durante el procedimiento, las autoridades locales decretaron una zona de exclusión de 214 metros a la redonda de donde fue encontrado el artefacto, con el propósito de evitar cualquier riesgo para los residentes en esa área.

Se trata del cuarto incidente de ese tipo durante los últimos 15 meses en ese país, según el Ministerio de Defensa, organismo que reportó el hallazgo de 450 dispositivos similares desde 2010.

Más de 70 años después de finalizada la conflagración más grande y sangrienta de la historia, la aparición de bombas sin explotar en los más inesperados lugares de Europa recuerda el alcance y los horrores de la misma.

Los restos del cruento y destructivo conflicto permanecen enterrados debajo de edificios, escuelas, puentes, parques y jardines, y todavía hoy representan un enorme peligro para los ciudadanos.

Cientos de miles de explosivos fueron lanzados en el llamado Viejo Continente por las potencias del Eje, compuesto principalmente por Alemania, Italia y Japón, así como por los Aliados, coalición liderada por Reino Unido, Francia, Estados Unidos y la Unión Soviética.

Muchos de ellos no estallaron, sino que continuaron inactivos y escondidos durante décadas, sin ser detectados pese a las investigaciones y búsquedas realizadas.Los bombardeos sistemáticos de Berlín sobre Varsovia y Wielun (Polonia), Róterdam (Países Bajos), París (Francia), Londres, Liverpool, Southampton, Mánchester, Bristol, Belfast, Cardiff, Clydebank, Kingston y Coventry (Reino Unido), causaron enormes estragos y la muerte de miles de seres humanos.

Un efecto similar tuvieron los ataques aéreos estadounidenses y británicos contra territorios germanos como Hamburgo, Bremen, Colonia, Essen, Duisburg, Düsseldorf, Hannover, Mannheim,  Fráncfort del Meno y Bochum.

Los anteriores son solo algunos ejemplos de las acciones desarrolladas por las partes en contienda.

Los investigadores consideran que 250 mil bombas cayeron sobre Alemania durante la guerra y no explotaron por problemas técnicos.

En la actualidad, son ordenadas con frecuencia evacuaciones masivas por el hallazgo de dispositivos de ese tipo y equipos especializados intentan detonarlos de manera segura, procedimiento que concluye la mayoría de las veces sin víctimas ni afectaciones graves.

No obstante, se trata de un trabajo en extremo riesgoso y cualquier error o demora puede traer consecuencias indeseadas.

De acuerdo con reportes oficiales, desde el año 2000 hasta 2016, en Alemania murieron 11 personas  encargadas de desactivar esos artefactos, con lo cual ascendió a un centenar el total de fallecidos durante tales labores en esa nación.

Hasta ahora, el mayor ejercicio para eliminar una amenaza de ese tipo en territorio germano tuvo lugar el 3 de septiembre de 2017 en Fráncfort del Meno y requirió el traslado de unos 60 mil residentes en esa ciudad.

Cientos de pacientes, incluidos más de 20 bebés y decenas de ancianos, fueron llevados a lugares seguros. La policía empleó helicópteros y detectores de calor para asegurarse de que todos los habitantes abandonaron la zona afectada, en un radio de 1,5 kilómetros.

Además, se prohibió el paso por varias carreteras y algunos medios de transporte dejaron de funcionar.

El explosivo pesaba 1,8 toneladas y se cree que fue lanzado por fuerzas británicas durante el conflicto bélico.

Previamente, a fines de agosto del pasado año, más de 21 mil ciudadanos fueron evacuados en la occidental urbe de Koblenz, donde unos constructores encontraron otro dispositivo de 500 kilogramos durante la edificación de un círculo infantil.

Incidentes similares son registrados también en Asia, en especial en Japón, nación que pagó un alto precio durante ese período, con la pérdida de cientos de miles de vidas inocentes tras los bombardeos nucleares en Hiroshima y Nagasaki por militares estadounidenses.

Según los expertos, se desconoce la cifra real de artefactos sin estallar en los escenarios de la guerra, pero la detección y desactivación de todos ellos demorará décadas.

El historiador británico Matt Brosnan declaró a la cadena de radio y televisión BBC que la inestabilidad de esas armas las hace aún más peligrosas.

Son impredecibles. Representan una seria amenaza que debe ser enfrentada con mucho cuidado y de la manera apropiada, señaló.

Por su parte, Simon Cooke, exmilitar de ese país, indicó que solo un roce de la pala de un trabajador de la construcción puede provocar una reacción en cadena y causar daños severos.

Durante el denominado Blitzkrieg (guerra relámpago), las fuerzas alemanas realizaron 85 bombardeos de gran envergadura sobre Londres, lanzaron 24 mil toneladas de explosivos y el 10 por ciento cayó sin detonar.

Algunos de ellos estaban defectuosos o sufrieron daños en los fusibles o temporizadores, y su deterioro aumentó con el tiempo.

Puede que hayan pasado 70 años, pero el hallazgo de esos dispositivos nos recuerda todavía hoy la importancia de proteger la paz, afirmó Brosnan.

La destrucción causada en aquella época persiste como una sombra sobre nosotros. Por eso, no debemos olvidar lo sucedido, añadió.

Millones de muertes, cientos de ciudades destruidas, el Holocausto judío y el uso de armamento nuclear, forman parte del triste legado de las grandes potencias participantes en ese conflicto, el mayor hasta la fecha en la historia de la humanidad.

Las bombas dormidas, que aún pueden estallar, son solo un recordatorio de las atrocidades cometidas durante Segunda Guerra Mundial.

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**Fuente:** https://panorama.onl/mundo/bombas-durmientes-los-restos-de-la-segunda-guerra-mundial-20180302-0050.html
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