# TESTIMONIO. La historia de un británico, un mexicano y un iraní en el Holocausto

> Luisa María González/ Especial Prensa Latina Gracias a la película de Steven Spielberg, Oskar Schindler se convirtió en el más famoso salvador de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, pero no fue el único que consiguió arrebatar miles de muertos al Holocausto. Solo muy de vez en cuando esas otras historias salen a la luz y

Por Panorama · 28 de julio de 2015 · Mundo

![TESTIMONIO. La historia de un británico, un mexicano y un iraní en el Holocausto](https://panorama.onl/app/uploads/d9700d68b583bc2d-1.jpg)

**Luisa María González/ Especial Prensa Latina**

Gracias a la película de Steven Spielberg, Oskar Schindler se convirtió en el más famoso salvador de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, pero no fue el único que consiguió arrebatar miles de muertos al Holocausto. Solo muy de vez en cuando esas otras historias salen a la luz y la prensa suele bautizarlos como «el Schindler británico», «el Schindler mexicano» o «el Schindler iraní», en alusión al empresario alemán que logró evitar el envío a campos de concentración de unos mil 200 judíos, a quienes empleó en su fábrica de Cracovia.

Sin embargo el británico, el mexicano y el iraní tienen, cada uno, su propia aventura de enfrentamiento al plan fascista de exterminio masivo por razones étnicas, políticas y de religión.

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En fecha reciente murió a los 106 años Sir Nicholas Winton, el llamado «Schindler británico», y su partida dejó una estela de tristeza callada y punzante. «Nicky Winton fue verdaderamente un ser humano especial», escribió en el diario The Guardian uno de los que consiguió vivir gracias a sus actos, el político laborista Alf Dubs.

«Una persona más débil podría haber pensado: Es demasiado difícil, no es mi problema. Él pudo haber ignorado el asunto, sin embargo, dedicó todos sus esfuerzos a triunfar en el desafío», apuntó. Winton organizó en 1939 ocho viajes en tren para sacar niños de Praga antes de la invasión de las tropas nazis, y evitó así su deportación a los campos.

La empresa resultó muy compleja dadas las barreras burocráticas que debió superar, pero al final 669 menores consiguieron llegar a Londres y escapar de una muerte segura. «Los obstáculos fueron enormes, como el de persuadir al Ministerio del Interior para que permitiera la entrada al Reino Unido de niños no acompañados», recordó Dubs.

Winton se encargó, además, de encontrar familias de acogida para los menores, así como de guardar en el más estricto secreto durante 50 años toda la información acerca de los viajes. Fue su esposa Greta quien décadas después descubrió un maletín con las listas de niños, fotografías, así como datos de los padres, y entonces se conoció una hazaña hasta entonces totalmente ignorada.

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El británico recibió múltiples reconocimientos, incluido el título de caballero en 2003, la más alta distinción otorgada por la Corona del Reino Unido. No obstante, quienes lo conocieron aseguran que su mayor recompensa fueron los llamados «niños Winton», que superan los cinco mil y son los descendientes de aquellos 669 salvados en 1939. Dubs contó que creció sin saber cómo un día, de pronto, había llegado a suelo británico, pero mucho después supo quién fue su salvador, lo conoció, y se convirtieron en amigos. «Lo echaré de menos terriblemente, al igual que los cientos cuyas vidas salvó», confesó. UN MEXICANO EN PARÍS Desde el lejano México llegó Gilberto Bosques a París en 1939 para desempeñarse como cónsul general y poco después recibió una instrucción clara de su gobierno: auxiliar en todo lo posible a los perseguidos por el fascismo de Adolfo Hitler. En los tres años siguientes entregó miles de visas que permitieron escapar a los buscados, según investigaciones de historiadores mexicanos divulgadas por la cadena de noticias BBC. Fueron en total unos 40 mil los salvados gracias a la gestión del diplomático, lo que incluyó principalmente judíos, pero también españoles republicanos o polacos y franceses miembros de la resistencia. «La asistencia para los perseguidos israelitas tomó la dimensión de un deber de carácter humano. No había tomado México una actitud franca, pero el drama estaba ahí», aseveró Bosques en unas memorias publicadas recientemente.

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«Nuestra ayuda consistió en la ocultación de ciertas personas, en documentar otras, darles facilidades, llevarlas a la posibilidad de una salida de Francia, que era muy difícil», detalló. La red de ayuda dejó de funcionar cuando el cónsul mexicano y su familia fueron arrestados por los alemanes, tras lo cual permanecieron retenidos hasta que en 1943 un canje les permitió regresar a su tierra natal. Laura, la hija de Bosque, contó a BBC que «éramos prisioneros, no hay otra forma de decirlo. Con nosotros estaban representantes de varias legaciones diplomáticas, sobre todo de América Latina». **UN IRANÍ QUE SOLO CUMPLÍA SU DEBER** Abdol-Hossein Sardari era un joven iraní que a inicios de la guerra se convirtió en el jefe de la misión diplomática de su país en París, y desde ese puesto se la arregló para ayudar a escapar a los judíos. De acuerdo con un libro sobre su vida llamado Bajo la sombra del león, del autor Fariborz Mokhtari, el representante diplomático utilizó sus influencias y contactos para obtener dispensas que permitieran abandonar Europa a unos dos mil judíos, principalmente de origen iraní.

Los testimonios indican que incluso tras perder la inmunidad diplomática, Sardari permaneció en Francia para continuar la labor de ayudar a los perseguidos, lo que significó exponerse él mismo a la muerte. Eliane Senahi Cohanim fue una de las beneficiarias de su labor cuando apenas tenía siete años: gracias a los salvoconductos facilitados por el iraní, ella y su familia consiguieron atravesar el continente y escapar de los nazis. «Me acuerdo que mi padre siempre nos decía que pudimos irnos gracias a Sardari. Mis tíos y mis abuelos vivían en París y gracias a él no les hicieron daño. A los que no lo tuvieron a él se los llevaron, y nunca más supimos de ellos», contó. Según trascendió, Sardari nunca fue partidario de recibir reconocimientos y afirmaba, antes de morir en 1941, que simplemente había cumplido con su deber.

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Fue la misma postura Winton, de Bosques, o de la polaca Irena Sendler, quien se las arregló para sacar secretamente a unos dos mil 500 niños del gueto de Varsovia, pero siempre dijo que tenía la mala conciencia de no haber hecho más. Por eso son historias que, casi todas, salieron a la luz años después. Quedarán otras por ahí, escondidas, olvidadas, empolvadas, algunas que quizás nunca se llegarán a conocer.

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**Fuente:** https://panorama.onl/mundo/TESTIMONIO.-La-historia-de-un-britanico-un-mexicano-y-un-irani-en-el-Holocausto-20150727-0044.html
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