# Reflexiones en el área, por Edgardo Broner: Del otro lado

> Alejandro Guerra y Rómulo Otero entraron en el último cuarto de hora de los partidos en los que sus equipos fueron eliminados de la Libertadores. Esta vez les tocó vivir la experiencia del lado de los más fuertes, los favoritos. En dos clubes grandes de Brasil, como locales. Acostumbrados a los desafíos heroicos con el

Por Edgardo Broner · 21 de agosto de 2017 · Fútbol

Alejandro Guerra y Rómulo Otero entraron en el último cuarto de hora de los partidos en los que sus equipos fueron eliminados de la Libertadores. Esta vez les tocó vivir la experiencia del lado de los más fuertes, los favoritos. En dos clubes grandes de Brasil, como locales. Acostumbrados a los desafíos heroicos con el Caracas o la Vinotinto, afrontaron lo que sus entornos consideraban un trámite, el de remontar una caída por un solo gol ante una representación de un país de poca tradición ganadora. Tuvieron que mirar desde sus bancas cómo pasaba el tiempo sin conseguir el resultado. Antes que Guerra entró al campo Moisés, que anotó el tanto con el que Palmeiras le iba ganando al sólido Barcelona ecuatoriano. El resultado llevaba a la definición desde el punto penal, algo que no aceptaba la multitudinaria hinchada vestida de verde. El 1-0 se mantuvo y el caraqueño convirtió el primero de los penales, con angustia y suerte, porque su pie golpeó el césped y el balón entró por el medio del arco. Después el arquero Máximo Banguera detuvo dos disparos y la fiesta en Guayaquil duró toda la noche. Otero esperaba su oportunidad en la banca del Atlético Mineiro junto a Robinho. El crack que recorrió Europa fue el primero en ingresar, pero estuvo torcido para el gol. El cero continuaba con una actuación formidable del seguro Raúl Olivares, el portero de Jorge Wilstermann de Bolivia. El volante del Caracas, llegado de Chile, fue muy activo en el aluvión blanquinegro y estuvo cerca de marcar cuando se anticipó a los defensores en uno de los tantos centros que rondaban el área. El club de Cochabamba jugó el primer partido de la historia de la Libertadores en 1960 y cayó 7 a 1 con Peñarol. Ahora dejó atrás a los uruguayos y al favorito brasileño en el mismo estadio Mineirao del 7 a 1 alemán. Guerra fue figura del Atlético Nacional, último campeón de la Libertadores, y vivió las hazañas del Caracas en la Copa, como los triunfos ante River Plate. Completó su experiencia con la óptica de los grandes en una frustración, poco después de que anunciara su retiro de la Selección, en medio de una situación personal que no deja espacios para ningún tipo de reproche, agradeciéndole su formidable carrera como embajador vinotinto. Entre tres argentinos y tres brasileños, quedaron Barcelona y Willstermann, que representan a cientos de clubes ilusionados con que en el fútbol todo es posible. ebroner@gmail.com Twitter:

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**Fuente:** https://panorama.onl/futbol/reflexiones-en-el-area-por-edgardo-broner-del-otro-lado-20170821-0022.html
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