# Toma mi tarjeta de contacto

> Las tarjetas de visita se han convertido en una carta de presentación para una gran variedad de profesionales, que de esta manera dan a un cliente potencial sus datos para estar en contacto en un futuro y poder ofrecerles sus servicios. Las tarjetas de visitas, hoy imprescindibles Hoy en día parece difícil encontrar a alguien

Por Pablo Hernández · 11 de noviembre de 2017 · Facetas

![Toma mi tarjeta de contacto](https://panorama.onl/app/uploads/7c054f3c9fe256c0.jpg)

Las tarjetas de visita se han convertido en una carta de presentación para una gran variedad de profesionales, que de esta manera dan a un cliente potencial sus datos para estar en contacto en un futuro y poder ofrecerles sus servicios.

**Las tarjetas de visitas, hoy imprescindibles**

Hoy en día parece difícil encontrar a alguien que ostente cualquier cargo medianamente importante en una empresa, o a alguien que trabaje por cuenta propia, que no posea la suya y la reparta a todo cliente potencial con el que se cruce.

Pero antes de ese momento en el que se entregan las existe un trabajo consistente en hacer tarjetas de visitas. Puede parecer algo sencillo, pero crear tarjetas de visitas es más complejo de lo que pudiera parecer, y es una buena opción ponerse en manos de profesionales.

Y, ¿cómo hacerla? ¿qué debe aparecer en ella? ¿qué pasos seguir? Son preguntas que debemos hacernos antes de realizarlas, y cuyas respuestas son más complejas de lo que muchos creen por el pequeño tamaño que tienen.

**Información a incluir**

Pero vayamos por partes. Comencemos por el contenido. ¿Qué pongo en mi tarjeta? Básicamente, se trata de que el cliente vea con claridad quién eres, a qué te dedicas y cuáles son tus datos de contacto, algo fundamental para establecer una comunicación entre ambos.

Por tanto, parece lógico que deberemos poner nuestro nombre y apellidos (y el de nuestra empresa, si procede) así como nuestro empleo o cargo en la empresa. Por último, nuestro teléfono y correo electrónico, como mínimo, son indispensables.

Debemos tener en cuenta también a qué tipo de cliente va dirigida, lo cual la orientará hacia un contenido más textual, más gráfico o mixto, así como nos dirá la cantidad de datos de contacto que debemos incluir o si debemos exponer alguna descripción.

**Diseño**

Una vez elegido el contenido deberemos plantearnos cómo lo presentamos, y ahí entra en escena el diseño gráfico, fundamental para que el sencillo contenido que intentamos transmitir se diferencie del resto y cree una impresión positiva y duradera en el cliente potencial.

Para ello, si no tenemos posibilidad de contratar a un buen diseñador gráfico, deberemos ceñirnos a una serie de características básicas que debe tener cualquier diseño de una tarjeta de visita que pretenda diferenciarse, positivamente, del resto.

Para empezar, aunque tienen dos caras, no hay por qué utilizar ambas. Y, si se hace, se debe tener claro que la trasera no debe usarse más que para exponer el logo de la empresa y, como mucho, un pequeño slogan. El resto de la información debe ir siempre por la cara delantera.

**Tamaño**

Otra característica importantísima es el tamaño, que suele ser de 3,5” x 2”. No conviene salirse de ahí ya que hacerla más grande la hace más difícil de guardar y transportar, y más pequeña aumenta las posibilidades de ser perdida.

Tampoco es conveniente un diseño arriesgado como un círculo o un triángulo, ya que dificulta al cliente poder guardarla cómodamente en la cartera, con lo cual posiblemente acabe perdida en cualquier bolsillo y se caiga al suelo o, directamente, acabe en la papelera.

Es conveniente usar el mismo color corporativo que nuestra empresa, ya que el objetivo es lograr la mimetización entre ambos y que se produzca una fácil identificación entre nuestra imagen personal y la de la empresa en la que trabajamos.

**Papel**

Una vez escogidos el contenido y el diseño, debemos centrarnos en el tipo de papel que vamos a usar para plasmarlos. Esta decisión, que a priori puede parecer sencilla, es en realidad muy importante, ya que si la tomamos mal quizá haga inservible nuestra tarjeta.

El grosor más recomendable es el de 300gsm/12 puntos o mayor, ya que consigue que no se doble con facilidad, aunque se imprima por las dos caras, dando un aspecto mucho más profesional. Como contra hay que decir que este tipo de grosor es más caro que uno inferior.

Otro aspecto importante es el acabado, para el cual podemos escoger entre diferentes tipos de papel como el mate, el satinado o el de seda, eligiendo uno u otro en función de las características de nuestra tarjeta.

El papel mate es no reflectante, por lo cual es el más adecuado si nuestra tarjeta tiene mucho texto. Por su parte, el satinado es todo lo contrario, muy reflectante e ideal para incluir muchos elementos gráficos. Por último, el de seda es un término medio, para tarjetas más neutras.

Una vez conseguida es importante no cambiarla cada poco tiempo. Hacernos reconocibles por ella es una buena manera de crear imagen de marca, y salvo que haya un cambio radical en nuestra empresa o en nuestra actividad no debemos modificarla.

 

Con todo lo dicho conseguiremos elaborar una tarjeta de visita que por su contenido y diseño logre crear en el cliente una buena impresión de nosotros y/o de nuestra empresa, y que se acabe traduciendo en que contrate nuestros servicios.

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**Fuente:** https://panorama.onl/facetas/toma-mi-tarjeta-de-contacto-20171107-0076.html
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