# Nutricionistas despejan dudas sobre algunos mitos alimenticios

> Así como existen mil y una dietas adelgazantes, abundan las creencias y los mitos con respecto a ciertos alimentos que se convierten en los más “temidos” de un régimen. El arroz, la papa, la yuca, la pasta, las carnes rojas y el pan, entre otros, resultan, generalmente, excluidos del menú por pensarse que son los

Por Gabriela Trujillo Prado · 27 de septiembre de 2017 · Facetas

![Nutricionistas despejan dudas sobre algunos mitos alimenticios](https://panorama.onl/app/uploads/a225d92f2e397db7.jpg)

Así como existen mil y una dietas adelgazantes, abundan las creencias y los mitos con respecto a ciertos alimentos que se convierten en los más “temidos” de un régimen. El arroz, la papa, la yuca, la pasta, las carnes rojas y el pan, entre otros, resultan, generalmente, excluidos del menú por pensarse que son los que guardan mayor relación con el aumento de peso.

 

Realmente, como lo señala Ana Alvarado de Adrianza, especialista en nutrición y dietética, la mayoría de los mencionados resultan “inofensivos” si se consumen en la ración adecuada, dentro de un régimen balanceado y completo (que incluye todos los grupos de alimentos) y, además, adaptados al requerimiento nutricional de la persona. 

Es preciso decir que casi todos los comestibles “perjudiciales” están en el reglón de los carbohidratos. Y, como se ha indicado, suelen ser excluidos. Craso error. 

 

Dice la especialista: “Los hidratos de carbono son el combustible del cuerpo. Se descomponen en el organismo y son transformados en glucosa. Cuando se suprime el consumo de éstos, se agotan los pequeños depósitos que posee el cuerpo y la grasa es transformada en glucosa. Los efectos: pérdida de masa magra y muscular, metabolismo lento, y, como consecuencia inmediata, dolores de cabeza y desvanecimiento, causado por la insuficiencia de energía”. 

 

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Alerta: “Cuando este tipo de alimentación se prolonga, genera debilitamiento del músculo cardiaco y respiratorio”. 

 

Las versiones bajas en calorías o integrales de los alimentos generan discusión. La categoría de “light”, sólo significa una disminución de su contenido energético.

 

“Siempre es preferible elegir productos integrales antes que los refinados —explica Alvarado de Adrianza—. Algunos poseen casi las mismas calorías que la presentación normal, pero su ventaja y principal diferencia es la inclusión de fibra, lo cual facilita el proceso digestivo”.

 

Octavio Sánz, naturópata, refiere que, al fin y al cabo, “todos son alimentos nutritivos. Por desconocimiento se han mitificado y causan ‘temor’. Lo importante es realizar una combinación adecuada. Y —aconseja— antes de iniciar algún tipo de dieta, resulta necesario someterse a un estudio del sistema glandular metabólico, cuyos resultados son indispensables para que el nutricionista determine el tratamiento para adelgazar”.

 

Yimi Vera, nutricionista, resume las claves del bienestar en tres factores: su índice metabólico (capacidad para producir energía), la alimentación (debe ser balanceada y cubrir los requerimientos nutricionales del individuo) y la actividad física regular (contribuye con el gasto calórico; estimula el sistema orgánico).

 

Conclusión: todo en justa medida es saludable. 

 

**El arroz**. Es omitido del plato sin contemplaciones. “Engorda”, consideran muchos desconociendo su valores nutritivos. No en vano, como lo constata la milenaria historia de China, el cereal era considerado un privilegio de los emperadores hace 5.000 años en Oriente. Aporta proteínas, hidratos de carbono y vitamina B. Ana Alvarado de Adrianza recomienda el tipo integral por su contenido de fibra, que facilita el trabajo digestivo. Ración recomendada: media taza arroz cocido. No obstante, depende de las calorías requeridas por el paciente.

 

**El pan.**Elegir la presentación integral no significa menos calorías en comparación con el de tipo blanco. Alvarado de Adrianza explica: “100 gramos de pan de sándwich blanco (tres rebanadas, aproximadamente) equivale a 263 calorías. Y la misma cantidad, pero de trigo, contiene 241. La diferencia es de 20 calorías”. Aclara que el blanco provoca que el páncreas secrete más insulina, transformándose en grasa. El dietético ayuda a depurar el tubo digestivo”. Ración recomendada: dos rebanadas. 

 

**El aguacate.**Está desprestigiado por su contenido graso. Pero si se le consume en la cantidad adecuada no resulta un factor peligro dentro del régimen dietético. 

 

“Un octavo de aguacate (una rebanada) es igual a una cucharadita de aceite”, explica Alvarado de Adrianza. “Posee grasas vegetales, las cuales no contienen colesterol”. Puede añadirse a las ensaladas sin preocupación, siempre que se tome la medida justa dentro del margen de calorías permitido.

 

Contiene todas las vitaminas del reino vegetal (A, B, C, D, E, K), minerales (potasio, manganeso, magnesio, hierro y fósforo), y proteínas.

 

**La papa.**Es el “santo remedio” para los problemas gástricos, y, además, es rica en vitamina C. “La amiga del estómago” la llaman entre los naturalistas, refiere Octavio Sánz, debido a sus múltiples beneficios. Sin embargo, quien no posee supervisión médica la desterra de su pobre menú dietético. “El problema no es la papa —sentencia Ana Alvarado—, sino cómo se acompaña o prepara”. Explica: “100 gramos equivalen a 81 calorías, mucho menos que la misma cantidad de yuca”. Consejo: puede acompañarse con queso bajo en grasa (mozarela, por ejemplo) o con la salsa de la carne preparada. Además, recomienda consumirla con su concha, rica fuente vitamínica. Es preciso, cepillarla muy bien, untarla con un toque de aceite o mantequilla y hornerla. Ración recomendada: una papa pequeña.

 

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**Los aceites.**En la cocina, el aceite cobra protagonismo especial para sazonar carnes y vegetales. Y aunque se piensa que el de oliva tiene mayores ventajas, el de maíz, canola y girasol resultan los más saludables debido a su origen vegetal, destaca Alvarado de Adrianza. “El de oliva sólo debe añadirse al final de las comidas preparadas, no muy calientes. Si es utilizado para calentar o freír se descompone y resulta tóxico. Es rico en ácidos monoinsaturados”. Por el contrario, los antes mencionados, son polinsaturados y resisten altas temperaturas.

 

**La pasta.** Sin bien existen razones para obviarla dentro del régimen debido a su contenido en almidón. En una dieta equilibrada, es posible consumirla sin remordimientos, sólo si se evitan los aderezos cremosos, altamente calóricos. En exceso, de igual forma que el pan, genera una gran secreción de insulina que se transforma en glucosa, luego en grasa.

Ración recomendada: media taza de pasta cocida, a la napolitana.

 

**La mantequilla y la margarina.**El origen marca la diferencia entre ambas grasas. La margarina es de origen vegetal que, como explica la nutricionista, contiene menos ácidos grasos saturados. La mantequilla, por su parte, es de origen animal y posee más ácidos grasos saturados, responsables de la obstrucción de las arterias, y enfermedades coronarias. Ninguna está recomendada.

 

**La mayonesa.**Se recomienda prescindir de ella. Su versión ligera, aunque con menos calorías, debe consumirse con prudencia. En ensalada, y para minimizar el alto contenido graso, se sugiere mezclar mayonesa dietética con yogur.

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**Fuente:** https://panorama.onl/facetas/nutricionistas-despejan-dudas-sobre-algunos-mitos-alimenticios-20170926-0009.html
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