# Una Latinoamérica competitiva y diversa se abre al mundo

> La región de América Latina y el Caribe observa con interés la idea de convertirse en un vecindario de puertas abiertas. Las bondades de la integración comercialpodrían ser clave para un futuro con crecimiento positivo y sostenible.  Así lo establece un nuevo informe insignia del Banco Mundial “Mejores Vecinos: Hacia una renovación de la integración

Por Agencias/ Luis Aguirre · 23 de marzo de 2017 · Experiencia Panorama

![Una Latinoamérica competitiva y diversa se abre al mundo](https://panorama.onl/app/uploads/b5cdf63d06195026.jpg)

La región de América Latina y el Caribe observa con interés la idea de convertirse en un vecindario de puertas abiertas. Las bondades de la integración comercialpodrían ser clave para un futuro con crecimiento positivo y sostenible.  Así lo establece un nuevo informe insignia del Banco Mundial “Mejores Vecinos: Hacia una renovación de la integración económica en América Latina” el cual analiza el cambio del entorno mundial y resume las ventajas de convertirse en una región abierta e integrada comercialmente.

El concepto no es nuevo para la región; existieron y existen cada vez más iniciativas para fortalecer las economías regionales. De hecho, antes del año 2000, el país promedio latinoamericano mantenía acuerdos comerciales preferenciales con cerca de cuatro socios regionales, mientras que para 2013 esta cifra se elevó a cerca de 10. Sin embargo, estos no siempre demostraron una gran apertura hacia una real integración regional.

En el mundo, la mitad de los flujos comerciales ocurren entre socios regionales. Sin ir más lejos, en la Unión Europea 15 ampliada y la región de Asia Oriental y el Pacífico, las exportaciones intrarregionales representaron el 60% y el 50% del comercio total, respectivamente.  En el otro extremo, regiones como Asia Meridional, África Subsahariana y Oriente Medio y Norte de África, las exportaciones intrarregionales significaron un escaso 10% a un 15% del comercio total.

A pesar de los esfuerzos latinoamericanos por integrase comercialmente, el volumen de las exportaciones intrarregionales en relación a las exportaciones totales se han mantenido a través de los años en un promedio del 20%.

¿Por qué América Latina debe fortalecer la integración comercial? Según el estudio, estas son algunas razones: Es una fórmula ya probada. El impulso actual hacia la integración regional ha sido influenciado por el éxito de la región de Asia Oriental y el Pacífico, donde el comercio intrarregional y las exportaciones al resto del mundo han aumentado significativamente los ingresos. A primera vista, esto sugiere que perseguir acuerdos políticos formales para fortalecer los lazos económicos dentro de la región podría impulsar el crecimiento en Latinoamérica y Caribe.

Es clave para mejorar la conectividad. Una mayor integración regional podría impulsar políticas que mejoren la calidad de la infraestructura y conectividad. En la actualidad, los costos logísticos de la región están dentro de los más altos del mundo. Los obstáculos geográficos hacen que la región enfrente costos mayores que otras regiones. De hecho, la calidad de las rutas de transporte es relativamente pobre con respecto al resto del mundo: casi el 70% de las carreteras no están pavimentadas, un porcentaje bastante alto en comparación con Asia Oriental y el Pacífico y Medio Oriente y Norte de África (menos del 30%).

El gusto está en la diferencia. El estudio establece que mientras más diversos son los países que pactan acuerdos comerciales, más se pueden complementar y mayores son las ganancias, ya sea comprando o vendiendo productos que componen una misma cadena de valor o intercambiando tecnología, conocimientos y talentos. Una integración más profunda entre pequeños y grandes países de Sudamérica, Centroamérica y México sería mucho más beneficiosa. Menores costos aduaneros y menos barreras. Bajar las barreras arancelarias es otra manera de abrirse a la regionalización. De esta manera, se podría facilitar la capacidad de la región para conectarse entre los países, ser más eficientes y mejorar el aprendizaje mutuo.

En la investigación participó un equipo liderado por Chad P. Bown, Daniel Lederman, Samuel Pienknagura, y Raymond Robertson, ellos prepararon este informe. Asimismo, Erhan Artuc,Simone Bertoli, Emily Blanchard, Juan José Bravo, Tatiana Didier, Enrique Fanta, Michael Ferrantino, Rebecca Freeman, Constantino Hevia, Russell Hillberry, Ruth Llovet Montanes, Anna Maria Mayda, Caglar Ozden, Gabriela Schmidt, Sergio Schmukler, Luis Servén, y Patricia Tovar realizaron aportacionesimportantes. El trabajo se realizó bajo la supervisióngeneral de Augusto de la Torre, economista jefe para la región de América Latina y el Caribe del Banco Mundial.   María Victoria Ojea, productora online del Banco Mundial, analizó el documento y publica que “la integración regional es clave para integrarse al mundo. Una estrategia comercial puede hacer una región mucho más eficiente y poderosa.  Permite compartir conocimientos; tener tarifas más competitivas entre los socios que abaraten el costo de los productos; generar más negocios; y, en última instancia, ser económicamente más competitiva con el resto del mundo. Una regionalización abierta permite que el intercambio de bienes clave para la competitividad regional como la electricidad y el transporte terrestre, sean mucho menos costosos.

A juicio de la especialista, se necesita una región competitiva para hacer una economía competitiva. El desafío ahora está en crear una agenda conjunta que lleve a mayores ganancias para toda la región, concluye el estudio.   En la  Cátedra de Estudios de Estudios Iberoamericanos Jesús de Polanco consigue ver  que, a pesar de los tropiezos regulares, el progreso de Latinoamérica en las últimas dos décadas ha sido extraordinario. 

En la publicación del diario El País (España) a propósito del lanzamiento del libro En América Latina: un nuevo contrato social,  de Pedro A. Martínez Lillo y Joaquín Estefanía —codirectores de la cátedra—, queda claro que  con ese progreso, han surgido una nueva serie de desafíos y problemas que requieren, tanto de los poderes públicos como de la propia sociedad, reacciones que ya no están en los tradicionales libros sibilinos consultados por la política, la economía y la sociedad del continente desde la descolonización.

Pedro A. Martínez Lillo y Joaquín Estefanía  coordinan distintas aportaciones para explicar ese nuevo mundo que surge en el continente, desde los cambios en la base económica —estimulado por el fin del megaciclo de las materias primas y la incapacidad de competir exclusivamente por el precio de la mano de obra— hasta los culturales que apuntan a una mayor consciencia de latino­americanidad, pasando por los nuevos desafíos jurídicos y sociales.

Los autorese señalan: “Se calcula que entre los años 1995 y 2010, el 40 por 100 de los hogares ascendió de ‘clase socioeconómica’. La clase media creció y lo hizo de manera notable: de 100 a 150 millones de ciudadanos en una década. Sin embargo, la mayoría de los pobres que protagonizaron ese ascenso no se integraron directamente en la clase media, sino que pasaron a formar parte de un grupo situado entre los pobres y la clase media, que el Banco Mundial ha denominado ‘los vulnerables’ y que actualmente constituye la clase social más numerosa de la región.

Para los catedráticos los cambios intensos tan apreciables precisan nuevas formas de cohesión, más allá de coyunturas económicas adversas, como la actual  y de las sustituciones políticas habituales en una democracia (un cierto giro, todavía no identificado del todo, desde los gobiernos de izquierdas hacia los de derechas). Los contratos sociales se caracterizan por una combinación de acuerdos implícitos y explícitos que determinan lo que cada grupo social aporta al Estado y lo que recibe de él”.

Rebeca Gryspan, Secretaria General Iberoamericana, en un estudio titulado ¿Hacia dónde va América Latina? Fortalezas y debilidades, destaca que  “la población latinoamericana ostenta en la actualidad un nivel de bienestar superior a cualquier otro momento en su historia.    Sin embargo, actualmente, la Región debe superar  desafíos políticos —que según Gryspan   se  produjo de lo que ha llamado la “encrucijada del éxito”— para el impulso de la competitividad,la productividad y el desarrollo humano en el largo plazo.

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**Fuente:** https://panorama.onl/experienciapanorama/una-latinoamerica-competitiva-y-diversa-se-abre-al-mundo-20170323-0060.html
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