# Ela, Pionera del reciclaje: PERFIL

> Es una joven de 34 años, desde niña siempre ha sido el bichito raro de su círculo de familiares y amigos, grupo muy selecto y pequeño. Está acostumbrada a nadar contra corriente, hecho que no la desanima; al contrario la motiva. Su último proyecto: reusar todo lo reusable, a pesar que suene raro, y vivir

Por Diario Panorama · 16 de septiembre de 2013 · Experiencia Panorama

![Ela, Pionera del reciclaje: PERFIL](https://panorama.onl/app/uploads/4a308c9af4fb8ca4.jpg)

Es una joven de 34 años, desde niña siempre ha sido el bichito raro de su círculo de familiares y amigos, grupo muy selecto y pequeño. Está acostumbrada a nadar contra corriente, hecho que no la desanima; al contrario la motiva. Su último proyecto: reusar todo lo reusable, a pesar que suene raro, y vivir de ello.

En función del material que el entorno le proporcione Ela Maldonado, arquitecta y diseñadora, es una obsesionada de la basura. Su misión de vida: el reciclaje. Cada elemento del entorno es un ingrediente para realizar una perfecta cartera, o una camisa y hasta un vestido. Los retazos y las pancartas publicitarias son sus manos derechas e izquierdas, sobre las que reposa el quehacer diario de esta especie de Mafalda moderna.

Desde hace siete años, la arquitecta, graduada de la Universidad Simón Bolívar con el propósito de crear el espacio íntimo perfecto, creó la marca Ciudadela Creativa, amparada en la alcahuetería de padres y hermanos. Su hermana, comunicadora social, es justamente la indicada para probar cada pieza, desde el punto de vista de la funcionalidad.

“Al no estar vinculada emocionalmente, no le duele destrozar la pieza”, admite sonriente, al señalarla como una de sus principales cómplices, grupo selecto en el que ingresan sus padres, quienes temieron en un principio el fracaso inicial de su hija y, hoy son los responsables de medir el nivel de desechos que ingresa a la casa. “Son los que dicen ya no más”.

En este selecto club también entra un “muy formal” hermano ingeniero, que usa las camisas creadas por esta emprendedora atípica para ir a trabajar, y un novio que la apoya cabalmente. En el grupo no pueden faltar los ocho “amigos”, caninos “cacri”, que terminan de llenar el mundo de Ela.

Llega al centro comercial de El Hatillo, acompañada de sus padres, con un sencillo jeans azul y una franela gris, que lleva bordadas unas flores hechas por su mamá, quiso lucirlas como un homenaje a ella. Sin un ápice de maquillaje y unas manos adornadas solo por un brillo, porque “sufren mucho con el material, es muy duro”, asegura.

La pequeña empresaria lleva consigo dos carteras cargada con las piezas de su creación. Desde monederos hasta bolsos y billeteras forman parte de su colección. La ropa, por asuntos logísticos, quedó en el taller, donde cada pieza es producto de la pasión por el reciclaje, desde los corchos de las paredes, hasta la cama donde reposa cada noche.

Su espacio más íntimo refleja su filosofía de vida, donde no entran las marcas ni las ganas de figurar. Sin embargo, —y a pesar de lo que se pueda creer— la filosofía de vida de esta artista no está marcada “por el amor a lo verde, a la ecología”, sino a la practicidad, a la funcionalidad de cada elemento que tenemos a nuestro alrededor, según relata la diseñadora. Su meta: cero desperdicios.

En la medida que comienza a sacar con gran orgullo cada una de sus piezas, las personas a su alrededor miran con curiosidad los diseños: coloridos, divertidos y brillantes. El rostro de Capriles, o los ojos de Chávez se encuentran presentes en las obras, al igual que alguna barquilla, publicitada por una marca de helados en especial. Todo sirve, todo se transforma, desde la óptica de Ela.

“Mi marca, Ciudadela Creativa, no tiene intereses políticos: la basura la producimos todos”, afirma con contundencia, al mismo tiempo que lamenta el festín de papeles y acrílicos que adornan de forma desordenada y desconsiderada las principales ciudades del país ante cada acto electoral.

Precisamente fueron las elecciones municipales de hace ocho años las que sirvieron de detonante para que esta mujer que se describe como urbana emprendiera su reto. Con cada nuevo diseño ha aprendido reglas sobre las pancartas y su retiro, sobre todo si contienen información electoral.

“Puedes ir presa si la bajas, pero si la consigues en el piso son tuyas, y si después de terminada la campaña no la reclamas también la puedes utilizar”, explica en forma pedagógica.

Hoy varias —aunque todavía pocas instituciones— la apoyan en el sentido de recoger y almacenar adecuadamente el material.

Grandes disgustos le ha llevado el desinterés de las organizaciones que después de forrar la ciudad, son incapaces de limpiarla y, sobre todo, de evitar la contaminación que genera el tipo de material empleado en cada pancarta.

“Es un material difícil, solo lo puedes quemar, no se desintegra, y el mismo sol lo pone terriblemente feo. Las empresas no entienden que la distribución y el almacenamiento tienen que hacerlo una compañía grande. No cualquier pancarta sirve para mi trabajo”, explica la artista que una vez tuvo que limpiar completamente el frente de su vivienda, luego que una alcaldía dispusiera un camión volteo en su puerta con material desechable. “Fue horrible, nadie podía entrar ni salir de la casa”.

Empresas como Chacao Libre y Eco Clic han entendido el trabajo de la diseñadora, y colaboran con ella de forma constante.

La primera organización es una ong’s que tiene como responsabilidad limpiar el casco histórico del mencionado municipio, mientras que la segunda realiza jornadas de reciclaje cada dos o tres meses. “Son mi mercado”, afirma. En la obra de Ela, el color y los detalles son fundamentales. A medida que saca una tras otra sus piezas, habla con pasión, se regodea en las peculiaridades de cada pieza, sobre la confección, la confianza en el producto e incluso la durabilidad.

Ante la pregunta: ¿Sirven, duran? Asegura: “No son bolsos de excursiones, pero son resistentes. De nada sirve que un trabajo de este tipo solo dure dos meses. Yo abuso mucho de mis carteras, las hago para que aguanten rosca”, afirma mientras muestra que es la principal consumidora de la marca.

Poco le importó el riesgo que implicó este negocio en el país, reconoce que en otras latitudes hubiese sido más fácil; sin embargo, lo difícil y aleccionador es lo que más le gusta, más le motiva. No en vano, siempre ha nadado en contra corriente. Hoy vive de su marca.

“Al venezolano no le gusta usar reusado, siempre está pendiente de quién fue eso, de dónde salió”, asegura la artista, quien explica que hasta los momentos el target de sus clientes había sido la persona muy interesada en el diseño o aquella que desea estar distinto a los demás.

No obstante, una feria en el Metro de Caracas le permitió percatarse que todos los targets y todas las personas, incluso aquellas que viven pendiente del último grito de la moda, admiraron su trabajo y estuvieron dispuestos a comprarlo y a usarlo. Su sueño es lograr que las personas se “quiten la basura de la cabeza y se la pongan en el hombro”.

Sabe que en el exterior este trabajo de concienciación sería más fácil, pero “Caracas es hogar, necesito el caos”, dice quien vivió dos años en Noruega, de donde salió contagiada con el gusanito de lo reusable, luego de vivir de cerca la experiencia de este país nórdico, donde hasta el agua que consumen es reciclada, de la lluvia.

“Yo logré reunir dinero reciclando botellas, hay máquinas dispensadoras que por cada botella entregada te devuelve monedas, de esto me beneficié por mucho tiempo”, asegura la joven que estudió por dos años en un colegio internacional, que reunía a los “jóvenes particulares de distintas regiones”.

Aventura que subrayó la “particularidad” de Ela, quien siempre quiso estar entre adultos, a la que nunca le gustaron las fiestas con piñatas, ni tener muchos amigos. Su principal amiga era una “niña muy particular, más niño que niña, que hoy es gay”, con la que jugaba a montarse en los árboles y a jugar GI Joe.

Hoy ella pretende cambiar el sentir de la ciudad.

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**Fuente:** https://panorama.onl/experienciapanorama/ela-pionera-del-reciclaje-perfil-20130916-0930.html
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