# Arantza: La princesa detrás de la máscara

> “Tú eres una princesa, y las princesas sin su máscara no duermen”. Durante cada noche, Yuliana Almonte  le repite esta frase a su hija mayor, Arantza Valentina González Almonte, de 3 años, luego de que un televisor explotara ante sus ojos en la víspera de Año Nuevo. Casi 40% de su cuerpecito se quemó. “A veces

Por Ruth Uzcátegui · 23 de agosto de 2017 · Experiencia Panorama

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“Tú eres una princesa, y las princesas sin su máscara no duermen”. Durante cada noche, Yuliana Almonte  le repite esta frase a su hija mayor, Arantza Valentina González Almonte, de 3 años, luego de que un televisor explotara ante sus ojos en la víspera de Año Nuevo. Casi 40% de su cuerpecito se quemó. “A veces llora cuando le vamos a poner la faja”.

 

Faltaban cuatro días para Año Nuevo. El 27 de diciembre de 2015, un cortocircuito le cambió la vida a esta familia caraqueña. El tradicional guisado de las hallacas, y la ensalada blanca, no vistieron la mesa de los González Almonte ese año. Un vestido blanco estampado con la imagen de Minnie, era el estreno que Arantza vestiría ese 31, zapatos, juguetes, todo quedó incinerado. 

“Hubo un cortocircuito en la lámpara de la cocina, todo lo que funcionaba en ese momento explotó”, explica  la madre de 27 años. Eran las 9:00 de la mañana, Arantza veía televisión en la sala del apartamento de su abuela materna, en la Avenida Sucre de Caracas. Ella y su abuela, estaban solas,  Yuliana había salido desde muy temprano y su esposo estaba trabajando.

Por medio de la red social de Instagram, Yuliana comparte la historia de su hija, acompañada de fotos de Arantza, quien no duda en mostrar su mejor sonrisa en cada post. se ha convertido en una vía para quienes deciden sumarse y dar una mano amiga a la princesa que duerme con máscara.

 “Ella estaba en la sala viendo televisión, dentro del corral. Su abuela se desmayó por el humo. La bebé caminó o gateó hasta otro cuarto, por eso se salvó”, detalla Yuliana. Dos meses estuvo la niña en terapia intensiva, en el Hospital de Niños J.M. de los Ríos. Otros cuatro meses los pasó en observación hasta que fue dada de alta. A un año y siete meses del accidente, Arantza todavía utiliza la faja de presoterapia, para que las cicatrices aplanen, y los injertos peguen.

“Una máscara”, así han decidido llamar a la faja de presoterapia que utiliza la pequeña Arantza en su rostro, desde que tenía 1 año y 7 meses, quemaduras de segundo y tercer grado le cubren el 36% de su cuerpo. Injertos de piel de su cuero cabelludo le colocaron  los médicos en los lugares más afectados: cara y brazos. 

Con una sonrisa dulce, y las manos en la cintura, Arantza posa para su mamá, quien se ha inventado las mil formas de llenar de alegría a su hija, para que las cicatrices de aquel diciembre pasen desapercibidas, no solo para Arantza, sino también para quienes la vean.

 

“Antes de quemarse, todo el mundo estaba con Arantza, incluso, concursó en los niños EPK; después que le sucedió esto, los niños se burlan de ella y las mamás no le dicen nada. Hay preescolares a los que la llevé para que me la aceptaran, y los niños se burlan y mi hija se pone a llorar”, narra Yuliana, soltando un suspiro.

Movida por el miedo y el sentimiento de protección de madre, Yuliana evita sacar a la bebé de su casa, pues las miradas y las burlas de personas que no entienden qué sucedió con la niña de ojos grises, que cubre su cara con una faja, le duelen más que  hasta las mismas quemaduras de Arantza.

 “Salgo y entonces la gente la señala y  eso me parte el corazón. Arantza es sociable, le gustan los niños, y ve a las personas y así no las conozca les da un abrazo, ella te dice ‘te quiero mucho’. Pero bueno, casi no la saco por eso, no me gusta que se burlen de ella, no me gusta que le hagan bulliyng a mi hija”.

Las cicatrices no fueron la única consecuencia que dejó el accidente. Arantza necesita de múltiples operaciones, que para su madre son incosteables.

 “Ella tiene que someterse a la operación de la mano, porque ya la mano se le levantó, no tiene espacio entre los dedos, al final,  donde uno tiene la separación, tiene los dedos  pegaditos, y el  pulgar lo tiene tan pegado que casi no lo puede abrir”, describe Yuliana, quien acota que esta es  una de las intervenciones que más le urgen a Arantza.

Aunado a ello, las secuelas psicológicas también deben ser tratadas. “Arantza recibe terapias de lenguaje. Ella se retrasó un poquito en eso, no pronuncia las palabras bien. Ella no usaba pañales y ahora los volvió a utilizar. La doctora dice que eso es un shock que vivió por el proceso, el susto de ese momento, ella se retrasó. Es un bebé de nuevo”, dice su mamá. 

En un pequeño cuarto alquilado, al final de la avenida Fuerzas Armadas, en Caracas, la familia de Arantza se las ingenia para sacarla adelante.

 

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La niñez  de Arantza está atada a rutinas de cuidados médicos.  “Debe usar protector solar día y noche, así vaya a dormir debe usarlo, bañarse con agua potable, estar en lugares frescos, cerca de un ventilador, no puede estar en el calor, no puede tomar sol, no puedo sacarla a un parque. Casi no la puedo llevar a ningún lado por el sol”.

 Luego de ser rechazada en tres maternales, su mamá cuenta que en septiembre de este año comenzará un maternal preescolar, donde espera que la máscara de su pequeña no sea un impedimento para que haga nuevos amigos.

Con espíritu amoroso, Arantza intenta hacer amigos en niños y adultos. “Siempre hay algunas personas que la rechazan, otras que no”.

Yuliana Almonte no culpa a nadie por lo que vive su pequeña. Siente que estuvo en el lugar y en el momento menos indicado. “Doy gracias a Dios que está viva, pero ella va a tener sus cicatrices por años, hasta que esté más grande. Más adelante, con la ciencia, con el favor de Dios, espero que pueda hacerse sus operaciones de la cara, Dios me permita estar viva para ese momento”.

Espera que Dios le tenga algo bueno preparado a su hija, que  nadie la señale, ni le diga ‘monstruo’. “A las personas que lean esta historia, pido que se unan a la historia de Arantza, que con su granito de arena no me ayudan a mí, sino la ayudan a ella, que poco a poco logremos la meta de operarla”.

“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”. Antoine Saint Exupery,  ‘El Principito’.

 

 

Arantza antes de sufrir el accidente

![Arantza: La princesa detrás de la máscara](https://panorama.com.ve/app/uploads/6ffabea8cb58d431.jpg)

 

 

 

 

Ahora utiliza fajas de presoterapia producto del accidente.

![Arantza: La princesa detrás de la máscara](https://panorama.com.ve/app/uploads/7536e05479932ba5.jpg)

Debido a la difícil condición de salud de Arantza, ella requiere de un tratamiento médico riguroso.

Pañales, toallitas húmedas. Crema Beducen, Dermovat, Pediacort, Fulgram, puedes colaborar con cualquiera de las que esté a tu alcance.  

Las fajas de presoterapia de Arantza también deben ser cambiadas cada 5 meses. También puedes dejar tu granito de arena en el número de cuenta 0134-0946-31-0005016470. Banesco /  Ahorro. A nombre de Yuliana Almonte. Cédula 18.819.701. contacta al número: 0412 -5844534.

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**Fuente:** https://panorama.onl/experienciapanorama/arantza-la-princesa-detras-de-la-mascara-20170823-0005.html
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