# Alegría parrandera se enciende este 24 de diciembre en El Pozón

> Allá, por los comienzos de los 80, desde temprana la tarde, los 24 y 31 de diciembre, se reunían fervorosos los gaiteros en el abasto 93 de la vieja calle Padilla en El Pozón, para celebrar, parrandeando, la Navidad y la llegada de un nuevo año, aflorando así, sentimientos atesorados en las costumbres del barrio

Por Eduardo Fernández / panored@panodi.com · 24 de diciembre de 2016 · Experiencia Panorama

![Alegría parrandera se enciende este 24 de diciembre en El Pozón](https://panorama.onl/app/uploads/e22aa34f472ab547-1.jpg)

Allá, por los comienzos de los 80, desde temprana la tarde, los 24 y 31 de diciembre, se reunían fervorosos los gaiteros en el abasto 93 de la vieja calle Padilla en El Pozón, para celebrar, parrandeando, la Navidad y la llegada de un nuevo año, aflorando así, sentimientos atesorados en las costumbres del barrio El Saladillo de Maracaibo.

En el patio de la tienda, bajo un gigantesco árbol de ceiba, sonaba la gaita hasta la medianoche. Aquellos hijos ausentes por sus compromisos en otros lares, entre ellos, Betulio Medina, Gustavo Aguado y Daniel Sarcos, tocados por la nostalgia decembrina, regresaban a casa con los vientos pascueros. Se sumaban al grupo en el que destacaban Astolfo Romero, Daniel Méndez, Argenis Carruyo, Ricardo Cepeda, Mamaota Rodríguez, Moraima Gutiérez, Orly Viloria, y otros tantos cantantes y compositores. Capitaneados por el anfitrión de la fiesta, Reinaldo Cubillán, quien junto con su hermano Roberto, y los vecinos del barrio, armaban el parrandón.

En las calles reinaba la alegría y en los hogares saladilleros titilaban los colores de arbolitos y pesebres. El aroma de guisados, dulces y majarete, despertaba el apetito.

Con la alegría de la fiesta la musa se alborotaba. Compositores como Heriberto Molina, Jairo Gil, Renato Aguirre y el mismo Astolfo, inspirados, soltaban versos y prosas que después se consagrarían en emblemáticas gaitas memorables. 

La negra Marín, entalcada hasta el cuello de polvo Sonrisa y perfumada con Jean Nate, era la primera en llegar a la rumba. Los parroquianos le hacían la rueda a la hija del recordado pitcher Balbino Fuenmayor, que bailaba al ritmo de la gaita.

 Senen Oliva, el poeta del Saladillo, asomaba amistoso con sus aires de gran señor. Envestido en guayabera y calzando zapatos walkover, trinaba al compas de las tonalidades de los instrumentos.

Cada año, algunos hijos del Zulia eran honrados por sus méritos con una réplica de la tablita de la Virgen de Chiquinquira. Los parraquianos, con la intensidad de sus aplausos y ovaciones, decidían quienes merecían la imagen sagrada de la patrona, enmarcada en gruesa cañuela dorada. Cuando gritaron a unísono: ¡Chinita, para Daniel, Chinita para Betulio!, el escenario reventaba de alegría. Entonces las lágrimas de Daniel y Betulio, salían como cascadas al recibir el divino trofeo.

De estas parrandas y con tantas figuras de la gaita reunidas, surge Los Chiquinqureños, agrupación que rinde homenaje, en su Bajada y otras fiestas patronales, a la Virgen de Chiquinquirá. Como regla fundamental, todos los temas grabados son dedicados a la Santa Patrona. El grupo no participa en espectáculos públicos comerciales ni en concursos musicales, solo se presenta en eventos religiosos o, con fines benéficos.

Gracias a las transmisiones de La Gaita Antañona, revista musical que resalta al Zulia, su música y personajes, se corrió la voz de la algarabía, y abasto 93, llamado después El Pozón del Saladillo, se hizo chiquito para albergar a curiosos visitantes que desbordaban el recinto hasta la calle Padilla. Se colocaron parlantes afuera, pero no fue suficiente, la muchedumbre no solo quería escuchar, sino también participar y ver a sus artistas. “El año que viene nos vamos pa´ la calle”, dijo Reinaldo Cubillán.

Ahora, la anchura de la famosa cañada Navarro revienta en jolgorio, desde una tarima armada en la vieja calle Padilla, haciendo esquina con El Pozón del Saladillo, hasta más allá del cerro La Losa, en La Revancha, tienda de Tobías.

De todos los rincones del Zulia, de otras regiones del país y desde el exterior, acuden grupos familiares para compartir con la barriada, y a la vez disfrutar de cantantes, orquestas y conjuntos gaiteros que se suman a éstos acontecimiento populares, que ya son parte de la tradición.

En víspera de Navidad la fiesta merma con el pasar de las horas, pero el último día del año viejo, los cantantes y el pueblo, adelantan el cañonazo antes de irse a sus hogares con un jubiloso “feliz año nuevo”, abrazos,  buenos deseos y un sentimiento de fe mariana.

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**Fuente:** https://panorama.onl/experienciapanorama/alegria-parrandera-se-enciende-este-24-de-diciembre-en-el-pozon-20161224-0004.html
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