# Muhammad Ali, gigante por siempre

> ¿Quién es el más grande? ¿Quién es el más grande?” Gritaba solemne y repetitivamente el gigante moreno de 1.91 centímetros, 95 kilogramos y rey de los pesos pesados. “¡Soy el más grande!”, respondía. Hoy, y posiblemente en años venideros, no habrá alguien que contradiga que no existirá campeón más legendario que Muhammad Ali. El tres

Por Nelson Luis Paz · 6 de mayo de 2016 · Deportes

![Muhammad Ali, gigante por siempre](https://panorama.onl/app/uploads/5278a2ad57d363a0.jpg)

¿Quién es el más grande? ¿Quién es el más grande?” Gritaba solemne y repetitivamente el gigante moreno de 1.91 centímetros, 95 kilogramos y rey de los pesos pesados. “¡Soy el más grande!”, respondía. Hoy, y posiblemente en años venideros, no habrá alguien que contradiga que no existirá campeón más legendario que Muhammad Ali.

El tres veces monarca de la categoría reina de los cuadriláteros colgó los guantes de la vida, la noche del viernes, tras ser hospitalizado por sufrir problemas respiratorios. El poderoso púgil nunca claudicó ni estuvo de rodillas, a pesar de luchar –así como lo hacía en los ensogados– con los estragos del Mal de Parkinson que lo debilitaron en sus últimas tres décadas.

“Fue el boxeador más carismático y con mayor personalidad. Hacía las cosas bien y se preparaba a la perfección. Con su muerte se perdió algo muy grande, el mundo perdió a una leyenda,  pero quedó su historia y legado. Como él no habrá nadie”, manifestó a PANORAMA el zuliano Betulio González, tres veces monarca mundial.

Hábil con su pegada de acero y ágil con los pies sobre el ring, Ali también tuvo esas cualidades para “noquear”  con sus palabras. El estadounidense, que nació en Louisville, Kentucky, el 17 de enero de 1942, tuvo ácido en la boca, con lo que no sólo pudo ensalzar sus combates, motivar o criticar a sus rivales, sino también lo usó para defender sus creencias, pensamientos y su forma de ver la vida.

Un ser tan  polémico como especial. Aunque muchos lo conocen como Muhammad, el campeón llegó a este mundo bajo el nombre de Cassius Clay, quien comenzó a recibir admiración después de los Juegos Olímpicos de Roma 1960, en el que logró la medalla de oro, con la que luego pudo dar el salto al boxeo profesional. Dicha áurea la lanzaría al mar, tiempo después, como protesta por su declinación a participar en la Guerra de Vietnam.

Cuatro años después de su triunfo en la capital italiana y tras 20 victorias consecutivas en el boxeo rentado, lograría su primer título mundial, al vencer por nocaut en el séptimo asalto a Sonny Liston, para entonces monarca de los pesos completos, por lo que Ali pudo silenciar al mundo entero y comenzar así una carrera llena éxitos y polémica.

Su cinturón lo defendió en 11 oportunidades, pero tuvo un paro forzado tres años después, tras ser suspendido por no apoyar y participar en la guerra. Regresó a los cuadriláteros en 1970 y perdió su fajín, y su invicto, ante Joe Frazier en el “Combate del Siglo”, celebrado el 8 de marzo de 1971, en Nueva York.

Tuvo su revancha en 1974 y logró derrotar por decisión unánime a su mayor rival tras 12 intensos rounds. Nueve meses después, volvió a romper todos los pronósticos y se impuso a George Foreman en Zaire (en la memorable “Rumble in the Jungle”) y puso en peligro su vida en su tercera épica batalla ante Frazier en las Filipinas, durante la recordada “Thrilla in Manila”.

 “Cuando vencí a Sonny Liston, conmocioné al mundo. Cuando me convertí en musulmán, conmocioné al mundo. Cuando derroté a George Foreman, conmocioné al mundo. Yo soy la casa del terror”, expresó fanfarroneando el primer tricampeón mundial, quien dejó un registro en el profesional de 56 victorias (37 por la vía del cloroformo) y cinco derrotas. Su carrera terminó en 1981.

A partir de allí, decidió recorrer el mundo para “evangelizar”, la que consideró su misión después del retiro. Sin embargo, el Parkinson fue lo único que pudo enmudecer semejante portento de cuerpo y habla, limitándolo por muchos años, a un estado pausado, congelado y con sus manos, esas con las que conectaba poderosos jabs, con un temblor constante.

Estuvo casado en cuatro oportunidades, divorciándose en las tres primeras. Tuvo nueve hijos.   Laila, producto de su tercer matrimonio, siguió los pasos de su padre en los ensogados del boxeo femenino: el orgulloso Muhammad, a pesar del desarrollo del Parkinson, presenció muchos de sus combates. 

Así como lo hizo en el ring y donde quiera que esté, Ali se moverá como una mariposa y seguirá picando como una abeja, porque su legado quedará intacto. Siempre será el mejor.

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**Fuente:** https://panorama.onl/deportes/muhammad-ali-gigante-por-siempre-20160605-0009.html
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