# La historia de Longa, un capitán fuera de serie

> Nació sin su mano izquierda. Sin embargo, esto no ha implicado limitantes en su vida. Al contrario, asegura: “mi discapacidad ha sido una gran ventaja, es la que me ha abierto todos los caminos”.   José Longa, de 42 años, es el shortstop y capitán de la selección venezolana de softbol para discapacitados. En 13

Por Sabrina Machado · 12 de julio de 2015 · Deportes

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Nació sin su mano izquierda. Sin embargo, esto no ha implicado limitantes en su vida. Al contrario, asegura: **“mi discapacidad ha sido una gran ventaja, es la que me ha abierto todos los caminos”**.   José Longa, de 42 años, es el shortstop y capitán de la selección venezolana de softbol para discapacitados. En 13 ocasiones ha defendido el terreno entre la primera y la segunda base en los campeonatos mundiales jugados desde el año 2000. En ocho ocasiones ha levantado el trofeo de campeón, en cuatro el de subcampeón y, en una oportunidad, el del tercer lugar.**En el 2006, en Japón, fue seleccionado como el Jugador más valioso.**

 

 

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  En su vida jamás se le ha permitido la frase “no puedo, no soy capaz”. Sus padres jamás le aceptaron la subestimación como modelo de vida, siempre lo empujaron a ser el mejor, a destacar, a ser feliz, a ser normal. Viene de un hogar formado por una docente y un empleado de hotelería, con cuatro hermanos, todos los demás normales, todos adictos al deporte, todos atletas de convicción. Él no podía ser menos.   Con tíos y un padre jugadores profesionales de béisbol, hermanos también incursos en la actividad del diamante y, otros, en las pistas de atletismo, el destino de Longa estaba marcado.**El deporte lo lleva en las venas y la falta de una mano no iba a sacarlo de su camino. “Toda la vida nos ha gustado el deporte. El deporte nos ha dado todo”,** asegura.   “Desde los cuatro años ya era pitcher, ya con 15 jugaba con los Criollitos de Venezuela. He jugado todas las posiciones, todas me han gustado, pero desde que se fundó Bandidos de un solo brazo fui seleccionado como shortstop”, dice con orgullo desde su casa, mientras recorre mentalmente el itinerario en función del próximo mundial que comenzará a jugarse en República Dominicana, a partir del 13 de julio.   **Con 11 guantes de oro a cuestas, reconoce que disfruta como nadie del softbol. Su increíble habilidad con el guante y con el bate lo puso en la puerta de los Atléticos de Oakland cuando tenía 17 años; sin embargo, una lesión en la rodilla le costó su sueño**: el ser firmado por un equipo de Estados Unidos. Hoy, espera verlo hecho realidad en su hijo mayor, de 20 años, quien espera firma por parte de un equipo de grandes ligas. Longa siempre ha jugado con equipos convencionales y excepcionales.

 

El jugador de 42 años ha vivido toda su vida en Caricuao, parroquia del suroeste de Caracas, donde es conocido como “El mochito”. Con solo preguntar por el jugador al que le falta una mano se obtiene su ubicación exacta. El atleta está muy vinculado con su comunidad y, sobretodo, con los jóvenes del sector, a los que les dicta charlas motivacionales. El rol de profesor egresado del Pedagógico de Caracas salta a la palestra.   Con 21 años fundó los Bandidos de un solo brazo, primer equipo de softbol de discapacitados integrado en Venezuela. La idea surgió del abogado Oswaldo Flores, quien —en una visita a Estados Unidos— conoció de una experiencia similar y decidió emprenderla en el país. Ya hoy existen cuatro equipos más nacionales

“Ya a mí me conocían en el medio y me buscaron para integrar el equipo. Es una experiencia maravillosa. El equipo está formado por personas que han perdido un miembro superior en algún accidente de tránsito, e incluso por algún cohetón, o nacieron con la discapacidad como mi caso. La mayoría son profesionales que disfrutan de la magia de una sola mano. **Nuestro lema es ‘Cuando los deseos son más fuertes que las limitaciones’. Hemos aprendido que la vida no se queda en la deficiencia”, asegura el capitán de la selección nacional.**

Este hombre de 1,82 metros de estatura siguió los pasos de su madre, al licenciarse como profesor de Educación Física en el Pedagógico de Caracas. Admite que jamás sufrió maltrato en su vida escolar por la deficiencia mecánica, aunque siempre existió alguien que intentara darle por “donde más te duele”, pero fracasaban, ya que “tuve una buena crianza, gran fortaleza de parte de mi familia”.

 

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Esta misma situación la ha vivido en el terreno de juego, donde algún jugador le ha señalado a otro “dale por el shortstop, al ver mi condición, pero luego se dan cuenta que no es tan fácil”, dice mientras una sonrisa cómplice inunda su rostro, al recordar —por ejemplo— una final en la que perdían en el último inning ante República Dominicana. Le tocó su turno al bate y con las bases llenas logró un triple que los coronó campeones.    En ese instante, los ojos se le aguarapan, al igual que su temple, al recordar que el primero en saltar al terreno de juego fue su hijo mayor, quien corrió a sus brazos para fundirse en una sola celebración. “Es bonito, es emocionante”, dice.   En ese momento, la nostalgia se apodera de Longa, quien continúa compartiendo sus experiencias, en especial las de su padre, Remigio Longa, quien, con su carácter, lo convirtió en el campeón que es hoy en día.   **“Desde niño mi papá me ponía frente a una pared y lanzaba con toda su fuerza la pelota contra ella para que yo la atajara. Fueron muchas las veces que me pegada en la cara, muy duro. Tenía que capturarla, sacarme el guante, lanzarla y colocarme nuevamente el guante. Él solo me decía: ‘saca el guante con rapidez, saca el guante con rapidez’. Y hoy lo saco con la rapidez que necesito para destacar, entendí que no era un castigo, sino una enseñanza”, recuerda con orgullo.**

“Estos son mis espadas —señalando los bates— y éste es el que se roba el show”, dice mientras destaca su guante. A lo largo de su vida ha jugado todas las posiciones del terreno de juego, aunque en los últimos años se ha destacado en el shortstop, justo entre la primera y la segunda base, donde realiza jugadas al mejor estilo de Vizquel, gracias a las enseñanzas, y al empreño, de Remigio.

Entre las anécdotas de Longa destaca su encuentro con el presidente Hugo Chávez, en Fuerte Tiuna. Acudió invitado por Carlos Guillén. En ese instante, no se resistió a hacerle una broma al presidente, al pedirle que le amarrara las trenzas de los zapatos, petición a la que Chávez se negó. Longa le mostró su brazo y el mandatario apenado se disculpó y prosiguió a atarle los zapatos. De inmediato, el jugador los desamarró y ató más rápido que el ex presidente, lo que generó una carcajada de Chávez y la invitación a calentar con él.    Parte de su tiempo lo distribuye con actividades sociales, disfruta el compartir con niños con discapacidades, demostrarles que hay futuro a pesar de las dificultades. Incluso creó una fundación para ayudar a los más pequeños.

 

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Nada lo llena más que un niño feliz, sin importar sus condiciones físicas. **“Los niños se quedan impresionados, no creen en la capacidad que tienen. La vida no llega hasta aquí. A mí el deporte me ha dado todo. Uno no puede subestimar a nadie”**, asegura el padre de tres hijos, quien ya agarra sus maletas para buscar el noveno campeonato de Venezuela en softbol para discapacitados y, quizás, hasta un nuevo guante de oro para la colección.

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**Fuente:** https://panorama.onl/deportes/la-historia-de-longa-un-capitan-fuera-de-serie-20150710-0056.html
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