# Jinete Ramón Domínguez: “Dormía  en las caballerizas”

> Se enamoró de las carreras de caballo con su primera visita al hipódromo de La Rinconada. El ver a los jinetes sobre los equinos cambió su visión de vida, con apenas 13 años ya sabía a qué se iba a dedicar, según afirma desde el otro lado del teléfono. Los sueños de Ramón Domínguez se

Por Sabrina Machado / smachado@panodi.com · 26 de mayo de 2016 · Deportes

![Jinete Ramón Domínguez: “Dormía  en las caballerizas”](https://panorama.onl/app/uploads/31b0d40632825a63.jpg)

**Se enamoró de las carreras de caballo con su primera visita al hipódromo de La Rinconada.** El ver a los jinetes sobre los equinos cambió su visión de vida, con apenas 13 años ya sabía a qué se iba a dedicar, según afirma desde el otro lado del teléfono. Los sueños de Ramón Domínguez se convirtieron en realidad al poco tiempo, al extremo que lo condujeron al Olimpo del hipismo, consagración que se formalizará el próximo 12 de agosto cuando sea exaltado al Salón de la Fama de los Estados Unidos, gracias a los méritos que acumuló a lo largo de 18 años de carrera. 

De esta manera, el caraqueño de 39 años se convertirá en el primer jockey venezolano en recibir este reconocimiento en el país norteamericano y, el cuarto connacional en ser homenajeado al otro lado del continente**. Junto con Domínguez ya otros tres han logrado esta hazaña: Luis Aparicio El Grande, Anletto Monacelli y José Monasterios.**

A muy temprana edad la pasión por las carreras de caballo se convirtió en su obsesión. A escondidas de su papá comenzó sus estudios formales de jinete, cuando contaba con 17 años. Alfredo Domínguez al percatarse del gusto de su hijo lo inscribió en una escuela de equitación, en Villa de Cura, Aragua, con la intención de que “quizás se me quitara de la cabeza”, asegura desde su residencia en los Estados Unidos, donde se encuentra desde hace 20 años, nación donde cosechó sus grandes triunfos. En Venezuela solo corrió en su primer año de carrera.

Sin embargo, los planes no se dieron como los había planificado Alfredo. Al contrario, con esa maniobra la pasión encontró la dirección correcta. A pocos kilómetros de la escuela de equitación quedaba una de carreras. Ramón no lo pensó dos veces y se inscribió a escondidas de su familia, que al enterarse no le quedó de otra que acompañarlo en sus intenciones. 

El mayor temor de sus padres siempre fue la seguridad de su hijo.**El peligro siempre está latente sobre un pura sangre que corre a kilómetros por hora y, esto constituía el principal recelo a la profesión escogida por el mayor de los cuatro Domínguez Del Moral,** quien no estuvo a salvo de serios inconvenientes al montar distintos ejemplares. En el 2012, se fracturó la clavícula y un año más tarde presentó fractura de cráneo, incidente determinante para su carrera, que lo llevó a la despedida definitiva, a colgar la fusta por estricta recomendación médica.   

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El 18 de enero, cuando corría la séptima válida en el hipódromo Aqueduct (Nueva York), Ramón cayó de **“Convocation”**. “No me acuerdo de nada, no recuerdo nada de las tres semanas después del accidente, realmente de nada”, afirma el látigo, del que ha sido uno de los momentos más difíciles de su vida. 

Reconoce que a lo largo de su profesión cayó varias veces y se fracturó más de lo que hubiese deseado, pero esos son los peligros que se afrontan en el hipismo. “El peligro siempre está latente; sin embargo, uno no piensa en eso, uno se prepara lo mejor que uno pueda y siempre sientes que hay un alto nivel de control en tus manos. Por la experiencia puedes identificar un momento que de repente no es seguro y puedes prever muchas cosas, pero muchas otras pueden estar fuera de tus manos. Uno se entrena siempre para lo positivo”, afirma.

**“Montar ejemplar siempre ha sido mi pasión y mi vocación. Cuando tenía 13 años y vi la primera carrera de caballos…** sabía que iba a convertirme en un jinete. Mi carrera ha traído la felicidad y el éxito más allá de lo que yo esperaba, es muy difícil para mí anunciar que, debido a la gravedad de las lesiones que sufrí en un accidente en Aqueduct, mi carrera profesional a caballo ha llegado a su fin. Quiero agradecer personalmente a mi familia, aficionados y compañeros de viaje por su gran apoyo en los meses transcurridos desde mi accidente”.

De esta manera, Ramón Domínguez cerró su ciclo profesional sobre los más increíbles caballos pura sangre, en los mejores hipódromos de los Estados Unidos. La caída lo llevó a mantenerse varios días en la Unidad de Cuidados Intensivos del Jamaica General Hospital Center, de Nueva York, donde fue trasladado luego de ser sacado de la pista. 

A su paso dejó una carrera construida por cuatro mil 985 victorias, tres mil 855 segundos lugares, tres mil 159 terceros puestos, para sumar un total de 21 mil 267 montadas de pura sangres y una producción de 191 millones 615 mil 697 dólares en premios para los propietarios de los caballos, ubicándose —de esta manera— en el puesto 14 de todos los tiempos en producción de dinero. Asimismo ganó en tres oportunidades tres premios Eclipse al Jinete del Año.

**Su carrera se forjó en las mejores pistas de Estados Unidos, dejando un palmarés increíble a su paso, al extremo que los responsables de su exaltación hicieron dos excepciones para otorgarle el prestigioso reconocimiento**: no llegó a cumplir los 20 años establecidos de carrera, solo alcanzó los 18, y no habían pasado los cinco años de retiro establecido en los reglamentos, dos años antes estuvo nominado al Salón de la Fama. Sin embargo, el reconocido látigo venezolano cuando pisó por primera vez la tierra del otro extremo del continente no hablaba ni siquiera inglés.   

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Un buen día decidió apostar el 100% al sueño descubierto a los 13 años. Poco importó el idioma y la falta de pericia al lomo del caballo, solo quería estar entre los mejores, al igual que los grandes ligas. El ímpetu de los 19 años lo ayudó en la odisea.**“Quería competir a este nivel, conocer otros hipódromos. Me gustó mucho la hípica”.**

Afirma que al principio fue un proceso bastante complejo, entre las limitaciones del idioma que no le permitían entender las instrucciones de los propios entrenadores de las caballos, también tenía la falta de experiencia que no le facilitaba la situación a su estadía en los Estados Unidos. Los triunfos comenzaron a llegar tres años después de su arribo, pero una vez que comenzaron a producirse no se detuvieron más.

“Estaba muy, muy novato; sin embargo, uno se enfoca en las cosas positivas. Fue cuestión de tomar las cosas paso por paso, en ese transcurso muchas cosas positivas fueron ocurriendo. La pasión siempre es tan grande, que nunca me pregunté **¿será que hice lo correcto?**, yo sabía que estaba haciendo lo que estaba destinado a hacer”, explica al momento de admitir la gran emoción por el momento que vive en la actualidad. 

De sus inicios en Venezuela guarda gratos recuerdos, desde dormir en las cuartos donde se guardaban los equipos de los caballos hasta otras penurias, que hoy son recordadas con cariño. “Fueron experiencias muy positivas, compartí con amigos que estábamos en el mismo plano**, aprendiendo. Siempre teníamos la mente en el horizonte, en nuestra visión. Son etapas que uno las vive y, a pesar de las dificultades, las sientes positivas, porque estas avanzado”.**  

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**Fuente:** https://panorama.onl/deportes/jinete-ramon-dominguez-dormia-en-las-caballerizas-20160526-0024.html
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