# Fósiles ibéricos reabren el misterio de los cerdos del infierno

> Un estudio en Rocallaura cambió la identificación de estos animales y dejó abierta su especie exacta. Los restos hallados en la península ibérica siguen sin encajar con una clasificación cerrada.

Por Valentina Urdaneta · 7 de octubre de 2026 · Curiosidades

![Fósiles ibéricos reabren el misterio de los cerdos del infierno](https://cdn.panorama.onl/uploads/28e46db3b25ac7e4-114.webp)

Un nuevo análisis de los fósiles de entelodóntidos hallados en Rocallaura, en la cuenca del Ebro, reescribió lo que se creía sobre los llamados «cerdos del infierno» que vivieron en la península ibérica hace 30 millones de años.

El estudio publicado en [Geologica Acta](https://doi.org/10.1344/GeologicaActa2026.24.14) examinó con detalle esos restos y concluyó que, aunque pertenecen al género *Entelodon*, no pueden asignarse con seguridad a una especie concreta.

## Los restos de Rocallaura ya no encajan con una sola especie

Durante décadas, la paleontología española había dado por sentado que los fósiles encontrados en Rocallaura pertenecían a *Entelodon magnus*. Esa atribución se apoyaba en textos históricos y en la clasificación inicial hecha por Villalta, quien primero los llamó *Elotherium magnum* y después *Entelodon magnum*.

Sin embargo, la primera evaluación detallada de restos de entelodóntidos en la península ibérica descartó que encajaran con *E. magnus* o con *E. deguilhemi*, una especie con abundante registro fósil en Francia. El material ibérico, por ahora, queda sin una asignación taxonómica definitiva.

La investigación del [Institut Català de Paleontologia](https://www.icp.cat/index.php/ca/sala-de-premsa-4/noticies-icp/item/3713-els-entelodontids-anomenats-porcs-de-l-infern-van-habitar-la-peninsula-iberica-fa-30-milions-d-anys) también sitúa estos hallazgos en un paisaje del Oligoceno dominado por animales de cráneo enorme y mandíbula poderosa.

## Así eran los llamados «cerdos del infierno»

Los entelodóntidos tenían un cráneo voluminoso, una mandíbula con dientes formidables y un cuerpo de gran tamaño. En el cráneo sobresalían expansiones del hueso yugal y tubérculos pronunciados en la mandíbula inferior.

Lejos de ser un simple rasgo decorativo, esas protuberancias servían como puntos de anclaje para una musculatura mandibular muy potente. Eso les daba estabilidad al abrir la boca en ángulos extremos y una fuerza de mordida capaz de triturar objetos de extrema dureza.

Aun así, la ciencia no los describe como depredadores especializados de grandes presas. El análisis de sus dientes indica un desgaste casi idéntico al del jabalí actual y ligeramente distinto al del oso pardo, por lo que se los considera omnívoros oportunistas que comían raíces, tubérculos, carroña y pequeños animales.

El texto también señala que sus parientes norteamericanos podrían haber sido más agresivos, mientras que los estudios evolutivos modernos los acercan más a los hipopótamos y a las ballenas que a la imagen de un jabalí gigante.

El registro fósil de estos animales en la península ibérica sigue siendo escaso, pero el equipo ya analiza nuevos restos procedentes de yacimientos cercanos, como El Talladell.

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**Fuente:** https://panorama.onl/curiosidades/fosiles-ibericos-reabren-el-misterio-de-los-cerdos-del-infierno-20261007-0600.html
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