# El kohl, el delineador ancestral ligado a Nefertiti

> La Unesco reconoció el kohl como patrimonio cultural inmaterial. Zahra Hankir lo describe como un ritual que conecta belleza, memoria y diáspora.

Por Jesús N.P. · 1 de noviembre de 2026 · Curiosidades

![El kohl, el delineador ancestral ligado a Nefertiti](https://cdn.panorama.onl/uploads/ccbad9ae1538503b.webp)

Zahra Hankir dice que cuando se aplica el delineador en su apartamento de Brooklyn siente un vínculo con su madre, su abuela y con mujeres de todo Medio Oriente. Esa conexión personal la llevó a investigar el kohl, el pigmento oscuro que se aplica alrededor de los ojos y que la Unesco incluyó en diciembre en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

## Un cosmético con siglos de historia

El kohl tiene raíces que se remontan a miles de años, hasta civilizaciones antiguas. En el mundo árabe conserva ese nombre; en el sur de Asia se conoce como kajal, en Nigeria como tiro y en Irán como sormeh. Tradicionalmente se elaboraba con antimonio, plomo u otros minerales, aunque las versiones modernas incluyen ingredientes distintos.

Hankir, autora de **Eyeliner: A Cultural History**, sostiene que el reconocimiento internacional protege una práctica viva y no solo un producto de belleza. A su juicio, ayuda a conservar los conocimientos, rituales y oficios vinculados con su fabricación y uso, para que se transmitan entre generaciones.

La escritora británico-libanesa cuenta que la conversación con una amiga iraní, tras sacar un tarro de maquillaje durante una cena, la impulsó a profundizar en el significado del delineador. Desde entonces encontró que, para muchas mujeres, para mujeres de minorías y para mujeres de la diáspora, el kohl simboliza mucho más que estética.

Hankir ubica sus orígenes en Egipto, Mesopotamia y Persia. En el Antiguo Egipto, afirma, lo usaban personas de todos los géneros y clases sociales. No servía solo para embellecer: también tenía un sentido espiritual y se empleaba para proteger los ojos de enfermedades. Según esa tradición, los egipcios enterraban sus tarros de kohl junto a sus muertos para llevarlos al más allá.

La reina Nefertiti aparece como una figura central en esa historia. Hankir la describe como la primera gran referente del delineador, a partir del famoso busto hallado en 1912 en Egipto por un equipo arqueológico alemán dirigido por Ludwig Borchardt. Ese rostro, dice, muestra el trazo inconfundible del kohl. También recuerda que en Alemania muchas mujeres intentaron imitar su apariencia, asociándola con belleza, autoridad y empoderamiento.

La vigencia de esa imagen se refleja hoy en cientos de tutoriales en redes sociales que recrean el rostro de la reina con gran precisión, según la autora.

La investigación de Hankir la llevó también a Kerala, Chad, México, Jordania y Japón. En esos lugares encontró usos distintos, pero con un hilo común: la protección. El delineador sirve para resguardarse del sol, alejar el mal de ojo, cumplir ritos religiosos o tener fines medicinales.

En Japón conversó con geishas, artistas tradicionales de música, danza y conversación, que usan delineador rojo como símbolo de protección. En la cultura chola mexicano-estadounidense, el maquillaje alrededor de los ojos funciona como marca de identidad, resistencia y orgullo cultural.

En Chad convivió con los wadabi, un grupo nómada fulani conocido por un concurso anual de belleza en el que las mujeres evalúan a los hombres. Y en Petra, Jordania, observó que los hombres beduinos usan delineador no solo por el sol o por religiosidad, sino también porque mejora su apariencia. Allí, además, forma parte del paso a la adultez y señala que un hombre sigue soltero.

El delineador también se aplica con frecuencia en los ojos de los niños, una costumbre que algunos consideran protectora. En los países de habla árabe, los nombres con los que se conoce la práctica reflejan esa carga cultural, dice Hankir. Para ella, el reconocimiento de la Unesco llegó tarde y debe dar crédito a las comunidades del Sur Global, en especial del mundo árabe, que sostuvieron esta tradición durante siglos frente al desplazamiento, el colonialismo y la pérdida cultural.

Hankir resume esa relación como un gesto casi espiritual: al ponerse kohl, dice, una persona se conecta con mucho más que una simple línea en los ojos.

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**Fuente:** https://panorama.onl/curiosidades/el-kohl-el-delineador-ancestral-ligado-a-nefertiti-20261101-0542.html
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