# Conozca las anécdotas chistosas y curiosas de los transportes del Zulia

> A diario son innumerables las historias que surgen en las rutas de transporte público del país, pero quizás las que se viven en el Zulia son realmente únicas. A continuación presentamos algunas anécdotas llenas de humor, heroísmo e incluso de reflexión que invitan a prestar un mejor servicio para los zulianos.     Dos pasajes, dos pollos Al chofer conocido como “El Colorado”, le

Por Redacción Web / PANORAMA · 10 de abril de 2015 · Ciudad

![Conozca las anécdotas chistosas y curiosas de los transportes del Zulia](https://panorama.onl/app/uploads/00611fe3432f355a-1.jpg)

A diario son innumerables las historias que surgen en las rutas de transporte público del país, pero quizás las que se viven en el Zulia son realmente únicas. A continuación presentamos algunas anécdotas llenas de humor, heroísmo e incluso de reflexión que invitan a prestar un mejor servicio para los zulianos.  

 

**Dos pasajes, dos pollos**

Al chofer conocido como “El Colorado”, le quisieron jugar una de tantas que hacen los pasajeros para salirse con las suyas. Con cuatro pasajeros a bordo de su carro, se detuvo para subir a otra persona. Entró una joven y su amiga se sentó en sus piernas. En el recorrido, una de ellas solo paga un puesto. “Aquí falta plata, ustedes son dos” –dice el conductor.  “Señor, pero es un pasaje porque ella va encima mío”, responde la joven.  “Ajá, osea que si voy pal’ negocio del chino, y monto un pollo encima de otro, ¿me va a cobrar uno solo? ¡Me pagáis!.

 

**La  Hojilla**

Que si el olor a gasolina, el cojín curtido, la tierra dentro del carro son las quejas más frecuentes de los usuarios en las unidades zulianas, pero más desagradable y peligroso son aquellos carros con deterioros en su carrocería.  En un carro por puesto de Cabimas, el pasajero se disponía a bajar en el terminal y, sin fijarse, tomó la manilla para abrir la puerta y sintió un intenso dolor. “Sentí que me tocó el hueso”, relató el pasajero.  La manilla había expirado. En su lugar estaba el hierro –oxidado- que la componía. El dedo medio del pasajero requirió una sutura de tres puntos y vacuna. El chofer, al principio, no se quería responsabilizar de lo ocurrido.   

 

**Cobra pisadas**

  Dentro de un bus de la ruta Balmiro León, una mujer sorprende cuando sube con  un «colegio». Seis niños, todos entre 8 y 10 años con vestimenta de fútbol. Sin mucha prisa, la mujer saca de su cartera el dinero para pagarle al colector mientras se sujeta del tubo de la unidad porque ya no había más asientos. Con los billetes completos, solo cancela el pasaje de los pequeños. «Señora, ustedes son siete», dice el colector. «¡Ajá, pero yo voy parada!-  contesta la mujer con el ceño fruncido. «Bueno, los paraos también pagan, señora»-, replica el trabajador. Molesta y para que todos se dieran cuenta, grita molesta: «Si queréis me cobráis las pisadas también». 

 

**El delicado**

No ha terminado de parar cuando ya a lo lejos se le ve la calcomanía en amarillo con negro. Un carrito por puesto de la Circunvalación Dos está repleto de anuncios antes de subir, justo en la puerta. Dentro está forrado de anuncios, el tablero y hasta en el techo. Los hay de papel, cartón, y escritos con marcador sobre la vieja carrocería. Por si no los visualiza, nunca faltará la advertencia del «delicado» chofer: «La puerta cierra suave, amigo. No la tire», dice casi en tono amenazante cuando sube el pasajero. Por si se le olvida, vuelve a hacer la sugerencia. «Mijo, sí. Cuidao y no se te vaya a dañar la carcacha esta», responden los usuarios.  

 

**El héroe a bordo**

Algunos transportes son una verdadera «soga al cuello». Eloisa Fernández se montó en un carro de la ruta Socorro, pero la puerta solo se sujetaba con una cabilla en forma de herradura de caballo. En la curva, cercana al garaje del estado, el improvisado seguro no soportó el apoyo de la usuaria, abriéndose por completo la puerta. La mujer se salvó luego de que el otro pasajero la tomó con fuerza por el brazo y la salvó de caer en el asfalto.

 

**“Embarazo” en el bus**

Hay colectores que no les importa que tan pequeño sea el autobús para el que trabajan y siguen subiendo pasajeros hasta ver que casi se “escurren” como fideos de las ventanas. El pasillo central es tan estrecho que se hace incómodo pasar  y mucho menos cuando los usuarios que van sentados están “pegados” uno al otro. Más desagradable resulta que más personas suben y suben, tocando con sus cuerpos -sin querer- los hombros y rostros de quienes tienen el privilegio de descansar las piernas mientras van hacia su destino. Sujetada al tubo de la escalera, una mujer no soportó tanto contacto físico de una cuadrilla de obreros que bajaron de un bus de Cabimas, en el distribuidor de San Francisco, hasta que y gritó: “¡Dios míooo, no voy a saber de quién voy a salir preñáaaa!”            

 

**Pasajeros que hablan de más**

Después de una larga jornada de trabajo, todos queremos reencontrarnos con el descanso, pero nunca falta un pasajero que hace el viaje insoportable en el transporte. El recorrido de un carrito de la ruta La Limpia se volvió un diálogo con la historia de tres mujeres: una docente, una enfermera y una obrera. Los tres asientos traseros sirvieron para ventilar, a viva voz,  sus problemas conyugales, las horas invertidas para conseguir comida en los súper, y una que otra rencilla con una vecina entrometida. Para alivio del chofer y de los pasajeros en el asiento delantero, las tres mujeres se bajaron en la misma esquina. Antes de que cerraran la puerta, el conductor les gritó: “Gracias a Dios, nos tenían locos con tanta habladera, mija”. Los pasajeros, sin pensarlo mucho, le aplaudieron para apoyarlo.    

 

**La pistola con internet**

En un por puesto de la línea Pomona, de Maracaibo, subió un sexagenario. Asombrado, pálido y sudando frío no se contuvo y contó a los pasajeros lo que minutos antes había presenciado. “¡Qué molleja, acabo de ver como atracaron a una muchacha, justo al lado mío. Un chamito, flaquito, que no podía con un pistolón negrito, brillantico que hasta internés (internet) tenía”.

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**Fuente:** https://panorama.onl/ciudad/conozca-las-anecdotas-chistosas-y-curiosas-de-los-transportes-del-zulia-20150409-0058.html
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