# Con este perfil publicado en PANORAMA recordamos a Sofía Ímber

> Sofía Ímber, la intransigente Publicado en la edición impresa de PANORAMA del 8 de mayo de 2013. Seis años tenía Sofía cuando la familia Ímber llegó a Venezuela para arraigarse. Su hermana, Lía, fue la primera mujer que se graduó como médico en el país. La rodilla de Sofía representa su mayor tormento físico. Ya no

Por Alexis Blanco/Archivo · 20 de febrero de 2017 · Ciudad

![Con este perfil publicado en PANORAMA recordamos a Sofía Ímber](https://panorama.onl/app/uploads/f86624140cc78242.jpg)

**Sofía Ímber, la intransigente**

**Publicado en la edición impresa de PANORAMA del 8 de mayo de 2013.**

**Seis años tenía Sofía cuando la familia Ímber llegó a Venezuela para arraigarse. Su hermana, Lía, fue la primera mujer que se graduó como médico en el país.**

La rodilla de Sofía representa su mayor tormento físico. Ya no frecuenta los parajes de la montaña caraqueña y esa ausencia de El Ávila en su cotidianidad fragua en ella una dolorosa condena. 

Pero carece de sentimentalismos. En un libro que recoge su biografía no duda en cuestionar al mismo Dios: “He buscado la fe, he buscado a Dios. A lo mejor en un momento dado voy a empezar a decir que Dios sí existe, pero todavía no creo en Él. Eso es una gran falta. Es terrible, porque primero uno no tiene normas preestablecidas, uno las crea y se las impone, pero no parte uno del temor al castigo, del cielo prometido ni del infierno tan temido, ni tiene a quién acudir, tu soledad es mucho más sola…”.

Y el que busca encuentra, dice el pueblo. La mujer menudita, de cabello corto, de inflexiones de mando en la voz, quien critica y cuestiona toda pregunta acerca de su personalidad, reúne mil facetas, todas interesantes, insoslayables. Un trabajo periodístico (de los centenares que se le han realizado, en todos los géneros), intenta perfilar su personaje: Todo lo dice con esa voz ronca que va y viene; habla bajito, dice, por los años que trabajó en la televisión. 

Su metro y medio de estatura comienza con unos zapaticos marrón claro mínimos y termina con cabello corto, como de hombre. Las piernas, la izquierda sobre la derecha, no se descruzan nunca. Sus manos, que son una cédula de identidad, dicen que nació en el año 1924; con la diestra acaricia al perro que se queda sentado a su lado durante toda la entrevista. El otro perro, como quien ya ha escuchado suficientes entrevistas de su dueña, se retira apenas ella responde el “¿qué tal?” inicial.

Nació en Rumania, la segunda hija de Naum Ímber y Ana Barú. En 1930 llegó a Caracas, junto con su hermana, Lía, la primera mujer que se graduó de médico en este país. La familia pasó muchas necesidades, al punto que, cuando era una bebé, tuvieron que alimentar a Lía con agua de té. Eso lo cuenta sin nostalgias.

La vida de Sofía Ímber resultaría muy atractiva para excelentes narradores, como su primer marido, Guillermo Meneses, autor de “El falso cuaderno de Narciso Espejo” y “La balandra Isabel llegó esta tarde”, entre otros relatos: “Cuando se escribe, a uno le gusta lo que escribió y se hace con honestidad no importa si no le gusta a los demás”, ha declarado ella, con ese tono de viola desafinada, que marcó una época criolla. “No hay nada mejor que el periodismo, es una maravilla; lo recuerdo con mucho placer”, expone, nostálgica.

Su trabajo periodístico es abundante. Tras separarse de Meneses encontró una pareja de lujo en su colega, Carlos Rangel, con quien hizo, durante 33 años, el programa de TV “Buenos días”. Nadie cuestiona su capacidad profesional, casi la de una adicta al trabajo. Aún lleva un reloj en cada muñeca y no es muy amable con quien se acerca solicitarle un consejo: “Dar consejos es un poco necio, porque nadie hace caso; yo doy consejos y nadie me hace caso, a mí me han dado muchísimos que no he seguido…”. Y cita al filósofo inglés Bertrand Russell: “No hay que temer pertenecer a una pequeña minoría”. Su frase preferida: “La uso cada día; si no lo hiciera, no hubiera podido levantar el museo ni nada en la vida. Uno no debe tener miedo de decir cosas distintas, ni de ser diferente. Nunca fui una persona conformista, por eso me han botado de tantos sitios”. Una frase muy política.

“Los jóvenes saben el papel que tienen que desempeñar en este país, ellos mismos encontrarán su camino sin que nadie se los muestre”, ha comentado cuando le solicitan opinión sobre la actualidad nacional. Pero el tiempo, según Shakespeare, es implacable. Vean.

El columnista de opinión, José Sant Roz, escribió: “Sofía se creía tremendista porque escribía en los 70 contra los burguesitos del Este. De esta manera, ella escribió: ‘Los jóvenes de hoy mientras más se les da, más piden. Son jóvenes que a los diecisiete años ya han viajado por el mundo entero, saben tres idiomas, han esquiado en Saint Moritz, y hecho pesca submarina en Tahití, conocen el Crazy Horse Saloon en París y el Morocco de Nueva York; han hecho el bachillerato en la academia Phillips, para luego ver si entran a Harvard…”. Y se quejaba Sofía que estos niños de bien pidieran tanto y nada dieran a cambio…”, cierra Roz.

Y ese don que depara el periodismo alienta el hilo de voz de la cumpleañera de hoy. “Uno sigue consiguiéndose a gente que en aquella época era todavía muy joven y que te cuenta cómo su papá lo sentaba en frente de la televisión a ver el programa Buenos Días. En él no se llegaba a los términos de ahora, de tanta discusión y pelea. Hoy yo preguntaría en el programa cómo debe ser la educación en un país tan rico y tan pobre como Venezuela; el periodista trabaja dentro del momento político en el que vive. Yo tendría invitados que supieran explicar esto que estamos viviendo. Los programas deben ser así, deben tener un sentido, como las instituciones”.

Y entonces la vida de Sofía Ímber debería tener un sentido. Y seguro que el mismo ha sido y será, siempre (palabra que no le gusta) para ella, el de la cultura. Nadie podría “quitarle lo bailao” a la zarina de la cultura criolla. Sus exégetas (que le abundan, claro) siembran números: “Un museo que al comienzo solo era conformado por ella y los ochocientos metros cuadrados de construcción, ahora tiene veintiún mil metros cuadrados, doscientos doce empleados y una colección permanente de cuatro mil diecinueve obras. Además de la ilusión de darles a los venezolanos el mejor museo de arte contemporáneo de América Latina…”.

El museo era, cuando Hugo Chávez tomó la decisión (recomendada por el entonces viceministro de cultura, Manuel Espinoza), una suerte de pequeña “Pedevesita de la cultura”. 

Una voz muy certera, vinculada también a la historia del museo capitalino, resaltó: “El asunto es que allí no se rendían cuentas claras y concisas al Estado venezolano, sobre las obras adquiridas, los precios y, menos, los fondos o recursos que avalaban dichas adquisiciones. Ello, sin contar con decisiones clave, como viajes, ingresos y egresos de personal, etcétera…”.

La pesadilla para Sofía Ímber comenzó en la mañana del domingo 21 de enero de 2001, durante la transmisión del programa Aló, Presidente. Aludiendo el inicio de la revolución cultural bolivariana, el comandante Hugo Rafael Chávez Frías destituyó a la entonces zarina del mundo artístico y cultural de Venezuela. 

El museo contemporáneo de Caracas, que entonces llevaba su nombre y que ella manejaba a su libre albedrío, sin rendir cuentas ni al Estado ni a Gobierno alguno, pasó a ser dirigido por Rita Salvestrini. Una transición signada por una ola de protestas de la derecha cultural criolla, avalada por algunas voces internacionales, entre ellas la del amigo personal de Ímber, el escultor colombiano Fernando Botero.

Pero un hecho complejo de entender, de asimilar, constituyó el Premio Nacional de Artes Plásticas que recibió, en 1982. Allí, ¡ella fue jurado! Y, vale, las razones para que ella obtuviese el galardón resultan consistentes y bien documentadas. Pero, preguntaban, perplejos, algunos de los más importantes creadores zulianos, atónitos al igual que muchos de sus colegas venezolanos: Sofía… ¿cobró y se dio ella misma el vuelto?

Más allá de eso, sus años de trabajo le valieron para que la Universidad Católica Andrés Bello creara la sala de investigación Sofía Ímber y Carlos Rangel; luego creara la cátedra de periodismo que lleva su nombre. La sala de investigación digitalizó, además, todas las entrevistas que Sofía Ímber y Carlos Rangel realizaron durante su programa ‘Buenos Días’. Este archivo periodístico es reconocido como invaluable en el mundo de la comunicación social venezolana. Hoy, Sofía Ímber sigue contribuyendo con el mundo artístico/periodístico a través de tutorías, escritos, presentaciones y entrevistas.

La desaparición del cuadro “Odalisca con pantalón rojo”, del genial pintor Henri Matisse (recuperado el 17 de julio de 2012, en Miami, USA, por el FBI), centró de nuevo la polémica en la menuda figura que hoy (2013) celebra 89 años. Críticos y artistas locales, consultados a propósito de este trabajo, coinciden en advertir las grandes cualidades y la compleja personalidad de ella. Pero, según ella misma subraya, este oficio constituye un camino abierto hacia la verdad. 

Pero el arte contiene sus propias verdades y, a menos que se le enfoque de otra manera, el periodismo solo tiene una. La que ella misma contiene. Intentemos comprenderlo según la óptica de la misma Sofía, cuando alude el suicidio de Carlos Rangel: “Él tenía todo arreglado, y creía que yo podía marchar sola. Eso no es así, me hace mucha falta”. Pero pocos la han visto llorarlo. Al día siguiente de la tragedia estaba en el programa, como si nada. 

“El nombre de la columna me lo puso una compañera de El Nacional que se equivocó. Le mandé la columna titulada “Yo, la exigente” y ella se equivocó. Puso “Yo, la intransigente”. Así se quedó y así me llaman. De mí se ha hablado mucho y, como en todo debate, se ha hablado bien y se ha hablado mal. Por lo que veo se ha hablado mucho bien, porque no puedo caminar sin que me llamen por mi nombre y me digan cosas agradables”. Hoy se las dirán, sin duda.

“Dirigí el museo como si fuera un periódico porque el museo, como los medios, tiene que estar ahí para la gente”.

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**Fuente:** https://panorama.onl/ciudad/con-este-perfil-publicado-en-panorama-recordamos-a-sofia-imber-20170220-0025.html
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