# Trasplantados esperan hasta dos meses por fármacos en el Zulia

> “Estoy muy preocupado, pensando siempre en el tratamiento. Eso me estresa mucho. Aunque siempre digo: ‘En el nombre de Dios’, temo que pueda presentar rechazo del riñón y tener que caer de nuevo en diálisis”. Es la difícil situación que vive Humberto Huerta ante el suministro irregular de inmunosupresores a los trasplantados renales en el

Por Julio Gutiérrez · 15 de febrero de 2017 · Ciudad

![Trasplantados esperan hasta dos meses por fármacos en el Zulia](https://panorama.onl/app/uploads/3c06f58965a7153d-1.jpg)

“Estoy muy preocupado, pensando siempre en el tratamiento. Eso me estresa mucho. Aunque siempre digo: ‘En el nombre de Dios’, temo que pueda presentar rechazo del riñón y tener que caer de nuevo en diálisis”. Es la difícil situación que vive Humberto Huerta ante el suministro irregular de inmunosupresores a los trasplantados renales en el último año por parte de la Farmacia de Alto Costo del Seguro Social en Maracaibo, ubicada en el Hospital Adolfo Pons. 

Desde hace seis años, su nefrólogo le indicó de por vida algunos de estos fármacos al comerciante zuliano, de 37 años. No se compran en farmacias. Son muy costosos. Comenzó tomando tracolimus (Prograf). Por sus efectos secundarios, le cambiaron a sirolimus (Rapamune). “Pero, comenzó a escasear el año pasado en el Pons y estuve unas semanas sin tomarlo, y fue cuando la nefróloga me cambió a ciclosporina (Sandimmun), que después también dejaron de entregar y estuve otro mes sin nada. Me regalaron unas  cápsulas y me tomaba dos en vez de una, y un día sí y otro no, para rendirlas”.

El 30 de diciembre le correspondió ir a buscar su respectiva dosis mensual, 200 miligramos al día. No le dieron, como lo venían haciendo regularmente otra vez desde agosto. “Venga en 15 días”, le dijeron. A mediados de enero volvió a ir y nada. “Vuelva en un mes”, escuchó esta vez.  “Ya tengo 45 días sin tomar medicamento, y no tengo nada de reserva, y para colmo tampoco está llegando prednisona. Me ayudo con bastante líquido y cuidándome mucho con las comidas”. A Huerta solo le están dando  ácido micofenólico (Myfortic) del coctel de fármacos que bebe. 

Igual situación vive  Ingrid Áñez, de Ciudad Ojeda. Desde hace más de un mes no recibe su dosis regular de 150 miligramos diarios de ciclosporina en la Farmacia de Alto Costo del Hospital Doctor Pedro García Clara. Tampoco le suministran prednisona. “Solo me están dando, sin problema, MyFortic. Los primeros días de enero pude tomar ciclosproina porque tenía una reserva, pero se me acabó y nadie tiene”.

La secretaria, de 49 años, asegura que está “viviendo con mucha angustia. Todos los días me levanto pensando cuándo volveré a tomar ciclosporina, y me preocupa mucho por las complicaciones que pueda presentar. No nos pasa nada porque Dios es muy grande”.  

“Lo peor es que si el médico me cambia para otro debo llevar a la farmacia otro informe y ficha, sin seguridad de que me lo den de una vez, porque ellos no tienen demás, sino que tienen que pedirlo a Caracas, y así tengo que pasar otro mes sin tratamiento”, advierte. 

A Gisela Velázquez, de Cabimas, le  pasa lo mismo que a Huerta y a Áñez con la ciclosporina, con la diferencia que ella no ha dejado de tomar sus 300 miligramos diarios indicados desde hace un año porque tiene una hermana viviendo en EE UU que se los hace llegar a través de un servicio de envío internacional de medicinas.  La ingeniera mecánica, de 48 años, agrega: “Si no fuera por mi hermana estuviera padeciendo, porque los trasplantados no podemos darnos el lujo de dejar de seguir el tratamiento. Uno se enferma de tanto estrés pensando cuándo nos van a entregar de nuevo ciclosporina, como pasó en junio y julio, cuando estuvimos dos meses sin medicamento. Ya se me  cae el cabello”. 

A Rosángela Rocha se le subió a 4.0 la creatinina —valoración en sangre de la función del riñón, con rango normal oscila entre 0.7 a 1.3— cuando dejó de tomar los 200 miligramos diarios de ciclosporina durante los dos meses que no se los dieron  el año pasado.  “Presenté problemas gástricos que me llevaron a una  deshidratación, teniéndome que colocar cinco sueros  por día”, recuerda la joven, de 33 años, de El Moján. 

Otro grupo de trasplantados está recibiendo por la Farmacia de Alto Costo solo la mitad de la dosis indicada por su especialista. Son los pacientes que consumen  tracolimus (Prograf). Uno de ellos es Andrea Cárdenas. Desde 2014, debe ingerir seis miligramos por día —igual cantidad de cápsulas—. Pero, desde  mayo solo toma tres, porque es lo único que el Seguro Social le otorga. “Me dan solo 90 cápsulas al mes, cuando mi tratamiento completo es de 180 cápsulas, como mi nefróloga lo especifica en informes y fichas semestrales, y en récipes mensuales”, advierte la ingeniera en computación, de 27 años.

“Esto no debe estar pasando y el miedo es que lo dejen de dar y ya no pueda tomar ni una sola cápsula por día. Es terrible que nuestra salud dependa del Seguro Social. Y esto nos afecta a nosotros y a nuestras familias”, adiciona.

Quien escribe toma tracolimus desde hace 10 años y medio. Estoy en la misma situación que Cárdenas desde mayo. Ya habíamos dejado de recibir el fármaco durante febrero, marzo y abril de 2016. Tras insistir en el reclamo de la terapia completa me informaron que para reestablecerme la dosis de seis cápsulas por día debía entregar un informe en el que el nefrólogo explicara por qué debía consumir esa cantidad  y el resultado reciente de un examen de niveles del fármaco en la sangre, que ya no se realiza en el país, por falta de reactivos. Finalmente, en octubre, junto al informe médico, consigné una copia del único resultado de un estudio que consiguió la nefróloga en su computadora con fecha 2010. En diciembre pregunté y me informaron que la solicitud había sido negada, sin ninguna explicación.

“Hace bastante que no lo hacemos”, respondieron —vía telefónica— en el laboratorio de la Policlínica Metropolitana, en Caracas, donde solo hacían el examen hace más de un año.

Estos pacientes le hacen frente a la falta de tratamiento por los fármacos que adquieren en la Fundación Badan, a bajo costo, cuando los hay; por los que regalan o venden familiares de algún “colega” fallecido o que “cayó” de nuevo en diálisis; por los que algunos conservan cuando les cambian de terapia; y, como el caso de Velásquez, porque les envían desde el exterior, como dijeron Andrea Cárdenas, Lucy Acasio, Willy Reverol y Joraima Cañizález, en visita a esta redacción para plantear la crítica problemática que viven. 

En representación de los afectados,  alzaron su voz exigiendo que el Seguro Social retome, de inmediato, la entrega regular de inmunosupresores, por su salud renal, mental,  general y también la de sus parientes.

Cuando se le pidió —personalmente— su declaración sobre esto. la directora de la Farmacia de Alto Costo de Maracaibo contestó: “Con mucho gusto, pero no estoy autorizada”,

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**Fuente:** https://panorama.onl/ciudad/Trasplantados-esperan-hasta-dos-meses-por-farmacos-en-el-Zulia-20170214-0103.html
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