# Conoce los secretos de los sastres de Maracaibo: VIDEO

> Cuando el cantante Rafael Orozco llegó a Venezuela, en uno de sus viajes a finales de los años 80, tuvo un contratiempo para presentarse en el programa Súper Sábado Sensacional: El vestuario que le habían preparado en Colombia no le quedaba. Pero en Maracaibo consiguió la solución. Un sastre, que para entonces recién empezaba el oficio, le

Por Wilmar Medina · 9 de abril de 2015 · Ciudad

![Conoce los secretos de los sastres de Maracaibo: VIDEO](https://panorama.onl/app/uploads/dd2fe38f66e116da-1.jpg)

Cuando el cantante Rafael Orozco llegó a Venezuela, en uno de sus viajes a finales de los años 80, tuvo un contratiempo para presentarse en el programa Súper Sábado Sensacional: El vestuario que le habían preparado en Colombia no le quedaba. Pero en Maracaibo consiguió la solución. Un sastre, que para entonces recién empezaba el oficio, le confeccionó un traje completo en menos de un día.

En la región estos creadores de prendas de vestir confeccionan desde hace décadas, su trabajo sigue vigente y continúan vistiendo a hombres, mujeres y al talento nacional e internacional.  Este es el oficio de siempre, a pesar de los años y el crecimiento de la industria de la moda.

José Alberto Jiménez cose para famosos y no tan famosos.

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Con una cinta métrica en el cuello, José Alberto Jiménez cuenta esa experiencia y cómo aprendió a ser sastre desde que tenía solo 12 años e hizo de este arte su negocio propio, uno de los más tradicionales en la ciudad.

**“Le hice un traje al cantante del Binomio de Oro. Él llegó muy apurado porque el pantalón no le quedaba y tenía una presentación. Llegó el viernes y le hicimos el traje de un día para otro. Amanecimos haciendo el trabajo porque a las 12:00 del mediodía él se iba a Caracas”**, recuerda el sastre que tiene su local llamado “La Elegancia” en la Circunvalación 2, en el sector La Matancera, desde 1992.

“Para ser sastre hay que tener paciencia y gusto. Hay que hacer la prenda con gusto, que quede bella. Aprendí a  ser sastre a los 12 años en una sastrería que se llamaba Tony. Era ‘office boy’ (mensajero) y mientras llevaba los encargos veía cómo hacían la ropa. Luego me sentaron en una máquina para que hiciera pantalones. Me ponían triple almohada para que alcanzara el pedal”, narra Jiménez sobre sus inicios en el negocio.

Actualmente, lo que más demanda tiene son los pantalones. “Ojalá nos mandaran a hacer  10 trajes semanales. Cobramos por mano de obra, que el cliente traiga la tela porque es difícil hasta para nosotros comprarla o conseguirla. Cobro 1.200 bolívares por hacer un pantalón. La moda para caballero siempre se mantiene, va y vuelve”, dice mientras corta telas en un mesón de madera.

En la calle Venezuela, frente al Monumento de la Virgen, en el casco central de Maracaibo, está la sastrería “Farándula”. Se llama así porque su dueño y fundador,  Fidias Sillie, además de ser un sastre que cose hasta para la clientela más famosa también es compositor y se atribuye el tema “Lloró  y Lloró” que interpreta Pastor López. 

Desde 1960, Sillie abrió su sastrería y desde allí ha tenido varias sedes, entre las que menciona  una frente a la iglesia Santa Bárbara y  otra cerca de la Cañada Morillo. “He hecho trajes para Nelson  Henríquez, Pastor López, Carángano, Los Reyes, Los Auténticos”, dice el sastre nacido en Colombia, pero residenciado en Venezuela desde que tenía solo 8 años.

“Farándula” está justo  en medio del bullicio de la zona comercial, en una infraestructura pequeña y antigua, que guarda grandes secretos de la confección y la música. Adentro, al lado de la máquina de coser, hay un ventilador que Sillie usa para refrescarse, porque aunque tiene un ventanal grande, el calor suele ser inclemente. Además tiene un mostrador de sus obras: trajes completos colgados con ganchos para que los clientes puedan apreciarlos.

Fidias Sillie, además de ser sastre, es compositor.

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Desde su sastrería, relata cómo es su doble profesión sastre-músico  y asegura que ha compuesto temas para Los Másters, Los Auténticos y Pastor López. “Compuse el tema “Lloró y lloró”, la canta Pastor López y Los Reyes. Todavía suena en la radio”, dice Sillie en su local con fachada verde y amarilla a donde pueden llegar entre tres y cuatro clientes a la semana  o hasta veinte, “cuando es época buena”.

Antes trabajaba hasta 12  horas para poder mantener a sus ocho hijos, pero ahora por la edad solo pasa entre cuatro y seis horas frente a su máquina de coser, frente a una pared blanca donde colecciona cuadros y reconocimientos. “Me levantaba a las 4:00 de la mañana y a las 10:00 de la noche todavía estaba trabajando”.

Recuerda que antes había más demanda porque no existían tantas sastrerías como ahora, que se ven entre dos y tres por cuadra, sobre todo en el centro de la capital zuliana.

Ahora se hacen más arreglos que trajes porque “no hay telas, una que costaba 80 bolívares el metro ahora vale 800 o 1.200 bolívares, entonces tengo que ‘sacarle los ojos’ a los clientes para pagar al almacén, pero yo sigo teniendo la misma ganancia”. 

Su inicio fue desde muy temprana edad. “Me gustaba desde niño. Cuando empecé me la mantenía en los talleres, planchábamos con planchas de hierro con carbón, prendíamos el carbón, prendíamos la plancha y hacíamos pantalones a mano. Después de que vino la tecnología todo cambió”.

Cerca de “Farándula”, justo en la calle Carabobo, está la sastrería “Astro”, fundada por Luis Zambrano.  Zambrano, inauguró su local hace 12 años en la calle 95, Paseo Ciencias, luego de seis años se mudó a su actual dirección, donde tiene una fachada colorida para llamar la atención de los clientes.

Luis Zambrano en su taller.

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El oficio lo aprendió en  Santa Marta, Colombia, donde nació. Allá inició como ayudante a los 22 años, colaborando con el dueño y poco a poco fue metiéndose en la rama, planchaba, pegaba botones, veía cómo se hacía  la ropa.

“Ser sastre es mi trabajo, mi base. Me gustó esta profesión de ver cómo a una tela se le da forma de manera artística y se convierte en una prenda de vestir. Al comienzo, tenía unos cinco o seis clientes. Ahora tengo muchos clientes conocidos, semanalmente son unos 20 ”, manifiesta.

Zambrano también es sastre de los famosos. “Le  hago las camisas guayaberas a Argenis Carruyo. Le hago chalecos a los cantantes de Guaco, ahora estoy haciendo uno para uno de los integrantes del grupo musical”, dice al mismo tiempo que muestra una tela a cuadros con la que armará la prenda para el músico.

“A Volcal Song, cuando comenzó, le hacíamos los trajes. A  Vos Veis, el grupo zuliano; y a Douglas Tapia, le confecciono cuando está muy apurado. Lo ayudo”, asegura mientras mide las telas ya cortadas y listas para empezar a crear piezas de vestir y las acomoda  su mesa de trabajo.

**“Piden de todo: camisas, pantalones. En Carnavales piden disfraces; en Semana Santa, los hábitos de los curas; ropa para eventos de matrimonios. Un traje completo vale 6.000 bolívares poniendo el cliente la tela, y el resto de los materiales los coloca el sastre”**, explica sobre los precios y las prendas que tienen más demanda.

“Astro” es un negocio familiar, trabaja con su hermano sastre, su sobrina lo ayuda, además su mamá también apoya, sobre todo cuando tienen muchos pedidos. “Cuando tengo muchos pedidos, dependiendo, podemos arrancar a las 6:00 de la mañana y terminar a las 8:00 de la noche”, indica.

Así, entre telas, máquinas de coser y tijeras estos creadores pasan horas y horas de cada día trabajando. Y la recomendación en la que coinciden es en que los nuevos sastres deben sentir amor por la confección, saber manipular las telas y convertirlas en grandes obras que agraden a los clientes. Dentro de las sastrerías de Maracaibo sigue intacta una tradición que nunca pasa de moda.

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**Fuente:** https://panorama.onl/ciudad/Conoce-los-secretos-de-los-sastres-de-Maracaibo-VIDEO-20150408-0065.html
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